El Inter volvió a demostrar que no se rinde fácil y construyó una remontada memorable. Estaba 0-2 abajo, pero reaccionó a tiempo, dio vuelta el resultado y terminó ganando 3-2 ante el Como para sellar su pase a la final de la Coppa Italia, a la espera del duelo entre Atalanta y Lazio.
El punto de quiebre llegó, una vez más, en el segundo tiempo, tal como había ocurrido en la Serie A. Hakan Çalhanoğlu fue determinante con dos goles, mientras que Sucic tuvo un ingreso clave: aportó juego, asistencias y le cambió la cara al equipo. De estar contra las cuerdas, el Inter pasó a manejar el partido con autoridad.
Para el equipo de Cesc Fàbregas, en cambio, quedó un sabor amargo. Había hecho méritos para algo más: se puso en ventaja con los tantos de Baturina y Da Cunha y, durante largos pasajes, logró incomodar al rival con una presión alta y agresiva. Sin embargo, no logró sostenerlo ni cerrar el partido, y lo terminó pagando caro.
Desde el inicio, el Como apostó por un planteo ambicioso. Intentó adueñarse del juego con un tridente ofensivo y una presión que, sin la pelota, se organizaba en un 5-2-3 bien definido. El trabajo de Paz, Douvikas y Baturina fue fundamental para bloquear la salida limpia de los defensores nerazzurri.
El Inter, sin embargo, encontró respuestas. Chivu movió el tablero, retrasó a Barella y a Çalhanoğlu para facilitar la salida desde el fondo y, por momentos, reconfiguró la estructura defensiva durante la construcción. Aun así, el plan del Como dio resultado por un rato: presionó alto, forzó errores y llevó al límite a Martínez.
Pero esa intensidad no duró demasiado. Como ya le había sucedido en el duelo de liga, el equipo de Fàbregas se fue quedando sin energía con el correr de los minutos. Y, cuando el Inter encontró los espacios, fue letal.
Con carácter y variantes, el conjunto italiano volvió a dar vuelta una historia adversa frente al mismo rival y se metió en la final. El Como, por su parte, volvió a chocar contra su peor pesadilla de la temporada y se quedó, otra vez, con las manos vacías.
