El Chelsea FC decidió poner fin al ciclo de Liam Rosenior como entrenador en medio de una marcada crisis de resultados que terminó por agotar la paciencia en Stamford Bridge.
El contraste es fuerte: hace menos de un año, bajo la conducción de Enzo Maresca, el equipo celebraba la conquista del Mundial de Clubes. Sin embargo, desde la llegada de Rosenior el 1 de febrero, el rendimiento fue en caída libre pese a un inicio prometedor en la temporada.
Durante el primer tramo de la campaña de la Premier League, los Blues llegaron a ubicarse como escoltas en dos jornadas y se mantuvieron con regularidad en puestos de clasificación europea. Pero la situación cambió drásticamente en las últimas semanas.
La goleada 3-0 sufrida ante el Brighton & Hove Albion marcó un nuevo punto bajo: el equipo cayó al séptimo lugar, fuera de competiciones internacionales y con mínimas opciones de clasificar a la próxima Champions League.

Los números recientes son contundentes. En los últimos nueve partidos de liga, el Chelsea apenas sumó cinco puntos, superando solo al Tottenham Hotspur, que atraviesa su propia crisis. Además, encadenó cinco derrotas consecutivas sin marcar goles, algo que no ocurría desde 1912.
A través de un comunicado oficial, el club londinense confirmó la salida del técnico y explicó que, aunque la decisión no fue sencilla, el rendimiento no cumplió con las expectativas en un tramo clave de la temporada.
De cara a lo que resta del curso —incluida la semifinal de la FA Cup frente al Leeds United—, el equipo será dirigido de forma interina por Calum McFarlane.
El cierre de la temporada en la Premier League será exigente, con enfrentamientos ante Nottingham Forest, Liverpool FC, Tottenham Hotspur y Sunderland AFC, donde el Chelsea intentará maquillar una campaña que pasó de la ilusión al desencanto en cuestión de meses.
