Boca regresó a Florencio Varela seis meses después de aquel debut de Úbeda. El tiempo pasó, claro, pero lo que más cambió fue el contexto: hoy el equipo se planta con otra firmeza. Llega con 13 partidos sin perder y se fue todavía más fortalecido de lo que había llegado, sostenido por los goles de Milton Giménez, Alan Velasco, Adam Bareiro y Miguel Merentiel. El 4-0 como visitante no es solo una goleada: también significó el pase a los playoffs del Apertura y la ratificación de su liderazgo en la tabla del grupo.
En la previa apareció un problema inesperado. Ander Herrera, que iba a ser titular, sintió una molestia en el calentamiento y se bajó a último momento. En su lugar entró Milton Delgado, que en principio iba a ocupar un lugar en el banco. Lejos de complicar al equipo, el cambio terminó siendo una solución: Boca respondió bien y hasta elevó su nivel.
El presente lo muestra varios escalones por encima del resto en el fútbol argentino. El equipo de Úbeda ya naturalizó ganar: lo hace en el torneo, en la copa, de local, de visitante, con titulares o suplentes. A veces jugando bien, otras sin brillar tanto, pero siempre compite. Y ahora parece haber sumado algo más: un crecimiento individual que se nota en futbolistas como Velasco, Giménez y Braida.

Por eso vuelve a tener sentido aquella frase de Alfio Basile en su regreso en 2009: “Estoy muy contento de volver a Deportivo Ganar Siempre”. Todo indica que Úbeda empieza a interpretar ese legado a la perfección.
