El Inter le ganó 2-0 a la Lazio, levantó su décima Copa Italia y terminó de confirmar el renacimiento de un equipo que, hace apenas unos meses, estaba rodeado de inseguridades. Cristian Chivu, que en algún momento fue cuestionado tras un flojo Mundial de Clubes, ya se metió en la historia grande del club: consiguió un “doblete” en su primera temporada al frente del equipo, algo que no sucedía desde la era de José Mourinho en el año del Triplete. La diferencia es que el portugués lo logró en su segundo año, mientras que el rumano necesitó apenas unos meses.

En un Olímpico repleto y con clima de final desde mucho antes del arranque, el Inter resolvió el partido con contundencia. Un gol en contra de Marusic y otro de Lautaro Martínez, que ya suma 23 tantos en la temporada, fueron suficientes para sellar otra consagración nerazzurra. Así se cerró una reconstrucción que había arrancado de la peor manera, con aquella dura goleada sufrida en la final de la Champions ante el Bayern en el Allianz Arena, y que terminó encontrando revancha justamente en Roma, frente a la misma Lazio que el año pasado le había quitado el Scudetto al Inter de Inzaghi para dejárselo servido a Conte.
El equipo de Chivu necesitó apenas 20 minutos para encaminar una final que terminó ganando casi sin sufrir. El primer golpe llegó a los 13 minutos, con una de esas pelotas paradas venenosas de Dimarco. Tras un desvío de Thuram, Marusic terminó empujando la pelota contra su propio arco, en medio de la confusión. Antes de eso, Lautaro ya había avisado con una chance clara y, más tarde, iba a tener revancha.
El segundo tanto nació de un error grosero de Tavares. Dumfries le robó la pelota con facilidad y tiró el centro atrás para el capitán argentino, que solamente tuvo que empujarla para poner el 2-0. Fue, además, su tercer gol en finales de Copa, después del doblete que le había marcado a Fiorentina en 2023.
Lo más llamativo del presente del Inter es el cambio de panorama en muy poco tiempo. La salida de Inzaghi y el pobre papel en el Mundial de Clubes habían dejado más preguntas que respuestas, y pocos imaginaban que, nueve meses después, el equipo iba a estar festejando dos títulos. Sin embargo, Chivu respondió rápido, acomodó al equipo y terminó demostrando que la apuesta de la dirigencia fue acertada.
Ahora, la cuenta pendiente vuelve a ser Europa. El Inter estuvo cerca dos veces, pero se topó con gigantes como Manchester City y Paris Saint-Germain. El próximo paso será dar ese salto de calidad en el mercado de pases para intentar volver a competir de igual a igual en la Champions.
