La pausa por el Mundial dejó una preocupación inesperada alrededor de Lionel Messi. El capitán argentino, que casi nunca sale reemplazado antes del final, encendió las alarmas en el triunfo de Inter Miami CF por 6-4 frente a Philadelphia Union. Y es que el rosarino dejó la cancha a los 71 minutos, bastante antes del cierre del partido y del último gol del triplete, convertido por Luis Suárez.

Hasta ese momento, Messi había sido determinante una vez más: repartió dos asistencias y manejó los hilos de un Inter Miami que tuvo una primera mitad demoledora, con doblete incluido de Germán Berterame. Sin embargo, todas las miradas se fueron detrás de un gesto que no pasó desapercibido: en pleno segundo tiempo se tomó varias veces el muslo izquierdo y mostró señales claras de incomodidad.
Cuando salió reemplazado por Mateo Silvetti, el campeón del mundo ni siquiera se quedó en el banco. Caminó lentamente hacia el túnel de vestuarios, sin compañía del cuerpo médico, aunque con evidentes molestias físicas.

Ahora la gran incógnita pasa por saber si se trata solamente de una sobrecarga o de algo más serio. La Selección Argentina debutará el 16 de junio ante Selección de Argelia y, en caso de confirmarse una lesión muscular, Messi tendrá apenas unas semanas para recuperarse y llegar en plenitud a la cita mundialista.
