Los San Antonio Spurs asaltaron el Madison Square Garden de Nueva York, tras derrotar a los Knicks por 104-98 en el juego 3 de las Finales de la NBA, instancia que lideran aún los locales 2-1 en la serie.
La caldera del Garden, catedral por excelencia de la NBA, aplicó un clima hostil para los tejanos desde el salto entre dos. Los Knicks, impulsados por la energía de su público y la agresividad de su perímetro, salieron a pegar con fuerza.

Durante la primera mitad, los pupilos de Mike Brown fueron dinámicos con transiciones rápidas y una defensa física, Nueva York llegó a tener una ventaja de 9 puntos. Los fantasmas de las viejas glorias de los Knicks se paseaban por la duela, y la afición local ya saboreaba el liderato de la serie.
Sin embargo, los Spurs, que estaban con la soga al cuello supieron contrarrestar las intenciones de los Knicks de aumentar la ventaja en el suelo y la serie.

Hoy fue el día perfecto para sus Víctor Wembanyama y Stephon Castle desplegaran todo su potencial en la ofensiva liderando las anotaciones con 32 y 23 puntos respectivamente.
Mientras que Jalen Brunson en modo "MVP" encestó también 32 puntos por Nueva York y fue secundado por O.G. Anunoby agregó 28 tantos.
El último cuarto fue un intercambio de canastas que emulaban el enfrentamiento de dos titanes. Los Knicks intentaron una última embestida heroica, llegando a ponerse a solo dos puntos a falta de un minuto para el final.
En la posesión más importante de la noche, tras una circulación de balón perfecta que detuvo el reloj, Castle clavó un triple frontal que congeló al público local.
Con este triunfo, San Antonio no solo recupera la ventaja de la localía, sino que le propina un golpe psicológico brutal a unos Knicks que jugaron a un nivel altísimo y, aun así, no les alcanzó.
El Partido 4, que se jugará nuevamente en Nueva York, se perfila como una batalla a vida o muerte para los de la Gran Manzana.
