La selección de Cabo Verde nos regaló un cierre del Grupo F histórico al lograr la clasificación a los dieciseisavos de final tras igualar 0-0 con Arabia Saudita con pura tensión táctica, resistiendo y aguantando el resultado hasta el final. En la siguiente fase se enfrentarán a la Argentina de Lionel Messi.
Desde el pitazo inicial, el conjunto asiático asumió el protagonismo del balón, buscando con transiciones rápidas romper la muralla africana, pero se topó con un orden defensivo impecable. Los "Tiburones Azules" plantaron un bloque bajo sumamente sólido que desesperó por momentos a los delanteros saudíes en los primeros minutos.

La escuadra saudita, empujada por una marea de aficionados que tiñeron las tribunas del estadio en Houston, volcó su juego por las bandas intentando explotar la velocidad de sus extremos más incisivos.
Sin embargo, la zaga caboverdiana respondía de forma sincronizada, ganando casi todos los duelos aéreos y multiplicándose en cada cobertura dentro del área penal. La falta de claridad en el último tercio del campo fue el gran pecado de un cuadro de Arabia Saudita que dominó la posesión pero careció de la contundencia necesaria. Y por si fuera poco, la figura de Vozinha en Cabo Verde continuaba agigantándose manteniendo el cero en el arco.

Este compromiso quedará registrado como una muestra de que el orden táctico y el pundonor pueden contrarrestar el favoritismo técnico y el control absoluto del balón.
Con esta igualdad, ambos equipo cerraron así una exigente fase de grupos que ha demostrado el crecimiento de algunas naciones de las cuales se podía dudar, y Cabo Verde es el fiel reflejo de ese progreso. En la siguiente etapa, aumentará el nivel, su rival será Argentina, el actual campeón defensor, y tendrán que pulir los errores cometidos en la fase grupal y planificar una estrategia mucho más letal si pretenden seguir con vida en el torneo más importante del planeta.
