Adiós al sueño… y también a una era

La mejor selección portuguesa de la historia se despidió del Mundial en octavos de final tras perder 1 a 0 frente a España.
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Portugal soñó con tocar el cielo, pero despertó cuando más dolía. Un gol de Mikel Merino en el minuto 90 apagó el camino de una selección que llegó al Mundial convencida de que podía conquistar, por fin, el título que siempre persiguió. España ganó 1-0 y cerró la aventura de una generación que parecía destinada a cambiar la historia.

La derrota pesa porque este equipo había alimentado la ilusión con fútbol, carácter y talento. Superó golpes durante el torneo, sobrevivió a Croacia con una remontada inolvidable y reunió nombres capaces de competir contra cualquiera. Por eso, el silencio del final resultó tan duro. Bastó un instante para que todo se desmoronara.

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En medio de esa tristeza quedó la imagen de Cristiano Ronaldo. No marcó, luchó hasta el último balón y se marchó sabiendo que, muy probablemente, acababa de disputar su último partido en una Copa del Mundo. El máximo símbolo del fútbol portugués cerró el capítulo más grande de su carrera mundialista con la misma entrega que lo convirtió en leyenda.

Portugal no solo perdió un partido. También vio marcharse una época. La generación que muchos señalaron como la mejor de su historia se quedó otra vez sin el trofeo que parecía posible. El fútbol, a veces, cierra puertas cuando todavía quedan sueños esperando.

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Roberto Martínez apostó por creer hasta el final, pero el destino no concedió otra remontada. Diogo Costa sostuvo al equipo durante muchos minutos, aunque ni siquiera sus intervenciones alcanzaron para evitar que el golpe llegara en el minuto 90.

Quizá, con los años, este equipo sea recordado por todo lo que construyó y no únicamente por el gol que lo dejó fuera. Porque hay derrotas que también cuentan quién fuiste. Y, cuando el tiempo empiece a poner cada recuerdo en su lugar, Portugal seguirá buscando la respuesta a una pregunta que hoy no tiene explicación: ¿Qué pieza faltó para que la generación que parecía tenerlo todo pudiera, al fin, levantar la Copa que siempre persiguió?