La Argentina atravesó la tormenta, que en algún momento del Mundial aparece y plantea una enseñanza. Este equipo ha dado muestras de carácter, y Cabo Verde fue una prueba para reponerse a las adversidades. Pero, pasado el sufrimiento, es momento de plantear modificaciones, y Scaloni estará pensando en ellas. El técnico argentino ha demostrado, a lo largo de su ciclo, ajustarse estrictamente a la actualidad de los futbolistas. Así ocurrió en Qatar y así viene sucediendo en esta Copa del Mundo. El caso puntual de la titularidad de Facundo Medina en detrimento de Nicolás Tagliafico verifica este lineamiento.

La gran encrucijada para el entrenador, de cara al choque contra Egipto, será elegir al centrodelantero. Es muy curioso, pero, a excepción de Lionel Messi, los 9 de la Argentina no tienen ocasiones de gol. Y mientras la competencia entre Julián Álvarez y Lautaro Martínez retroalimentaba a ambos, en esta ocasión los dos delanteros lucen apagados. Se induce que esta vez la chance desde el inicio la tendrá Julián, porque tuvo menos minutos que Lautaro y porque Scaloni querrá darle una oportunidad como la que tuvo en Qatar.
Definir al acompañante de Messi será una decisión necesaria, ya que esta disyuntiva no le estaría favoreciendo al rendimiento del equipo. Menos mal que los goles los hace Messi: lleva siete. Si no, estaríamos analizando el problema con mayor preocupación.

La mitad de la cancha es un aspecto sensible del juego del equipo. La Argentina controla el juego desde sus mediocampistas (pocas selecciones en este Mundial están ideadas de ese modo), pero ese control se transformó, de a ratos, en una tenencia espesa que no tiene puntos de sorpresa. Como a Thiago Almada le faltó el atrevimiento que lo convirtió en uno de los mejores futbolistas del equipo el año pasado, durante las eliminatorias, es posible que deje su lugar. Las opciones para su reemplazo serían Leandro Paredes, y de esa manera se adelanta en el campo de juego Alexis Mc Allister, o Nicolás González para jugar sobre la banda izquierda, buscando mayor verticalidad.
En la defensa contrastan muy marcadamente los rendimientos de los centrales y los laterales. Mientras Cuti Romero y Lisandro Martínez fueron grandes figuras frente a Cabo Verde, la zona de los laterales no tiene nombres propios afirmados. En el lateral derecho continúa el debate del Mundial pasado: Nahuel Molina o Gonzalo Montiel. Y en el lateral izquierdo, la lesión de Tagliafico y la impensada irrupción de Facundo Medina plantean el mismo interrogante que se daba en Qatar con Marcos Acuña.

Es necesario un shock. El equipo debe mejorar y está ante una ocasión única para reconstruirse. Scaloni sabe que deberá tomar decisiones fuertes antes de que sea demasiado tarde. El Mundial a la Argentina le sigue dando oportunidades. Material para mejorar le sobra.
