"Football Unites the World" (El fútbol une al mundo) es el lema con el que la FIFA busca proyectar una imagen de unidad global. Sin embargo, su propio presidente terminó logrando el efecto contrario: unió, pero en su contra a varias confederaciones y a influyentes voces del fútbol debido a la polémica propuesta del proyecto FIFA Forward Enterprise, que generó un amplio rechazo dentro de la comunidad futbolística.
Con la espalda contra la pared y cada vez con menos piso donde apoyarse, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no tuvo más remedio que anunciar, a través de un comunicado, que el proyecto FIFA Forward Enterprise no va. La iniciativa contemplaba recibir inversión privada en la comercialización de activos de la FIFA, incluida la Copa del Mundo, pero terminó naufragando rápidamente.

En el comunicado, Infantino admitió que la falta de consenso terminó por hacer inviable la continuidad del FFE. "Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Nuestro propósito ha sido siempre —y siempre lo será— unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará", señaló el presidente del organismo.
la propuesta perdió impulso tras la oposición pública de tres de las principales confederaciones del fútbol mundial: la UEFA (incluida amenaza de boicot), seguido de la Concacaf y luego la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que cuestionaron la posibilidad de permitir a la participación de inversionistas e intereses de privados en los derechos comerciales del Mundial. Por su parte, la Conmebol evitó rechazar abiertamente el proyecto y mantuvo una postura más cautelosa, mientras que la CAF y la OFC tampoco expresaron un respaldo definido.
"Nuestro propósito siempre ha sido unir y mejorar", señaló el dirigente, quien confirmó que la propuesta queda descartada. Además, adelantó que en los próximos días buscará reunirse con las distintas partes involucradas para retomar el diálogo.

Lo cierto es que la imagen y la credibilidad de Gianni Infantino han quedado seriamente golpeadas en el último mes. Primero, por la polémica en torno al caso Balogun —el indulto a la tarjeta roja de un jugador de Estados Unidos en pleno Mundial— y ahora por el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise. En ese contexto, el presidente de la FIFA llegará debilitado a las elecciones del 18 de marzo de 2027, que se celebrarán en Marruecos y en las que buscará un cuarto mandato. A menos de un año de esa cita, el escenario luce mucho más incierto para el dirigente suizo, cuyo prolongado ciclo al frente del máximo organismo del fútbol mundial podría estar entrando en su recta final.
