El Inter arrancó la gira por Hong Kong con una sonrisa de oreja a oreja tras ganarle por penales al Manchester City, luego de empatar 1 a 1 en los noventa minutos y quedarse con el Trofeo Asahi Super Dry.
A pesar de tener un equipo repleto de pibes y suplentes, los muchachos de Cristian Chivu jugaron de igual a igual, se la bancaron atrás frente a la jerarquía del rival y dejaron señales más que interesantes.

El trámite se picó temprano cuando Divin Mubama abrió la cuenta para los ingleses a los 14 minutos, y Josep Martínez tuvo que salvar las papas para evitar el segundo. Pero el Nerazzurro se acomodó rápido: con Stankovic manejando los hilos en el medio, luciendo la mítica número 5 de su viejo Dejan, y las trepadas constantes de Dimarco, el equipo emparejó las acciones hasta que Pavard estampó el empate transitorio tras un rebote.
En el complemento, con una avalancha de cambios de un banco al otro, el trámite se puso áspero y el City arrinconó a los italianos, estrellando pelotas en los palos. Sin embargo, el marcador no se movió del 1 a 1.
Y en los penales, la historia fue otra: los pibes del Inter mostraron una personalidad bárbara. Con un Provedel firme atajando un penal y la frescura de Mosconi y Lavelli que la mandaron a guardar con una frialdad tremenda ante Donnarumma, el conjunto de Chivu se impuso por 3 a 1 en la tanda. Mientras esperan que caigan refuerzos y se sumen los mundialistas, el Inter dejó chispazos de ilusión y se trajo una victoria de peso desde Asia.
