El sueño continental de Universidad Católica se desvaneció de golpe con un categórico 3-0 ante Estudiantes de La Plata en el Claro Arena. Más allá del marcador, la despedida en los octavos de final de la Copa Libertadores 2026 dejó al descubierto una realidad indiscutible: sin Fernando Zampedri en la cancha, la Franja es un equipo sin peso en el área, carente de ideas y totalmente inofensivo en la alta competencia.

Un ataque improvisado y sin colmillo
La ausencia por suspensión del 'Toro' fue un vacío imposible de llenar. Sin un centrodelantero de referencia, Daniel Garnero tuvo que armar una ofensiva inédita con Justo Giani improvisado como referencia de ataque, acompañado por los costados por Rodrigo Gómez y Diego Corral. Esta delantera, que jamás había jugado junta desde el arranque, evidenció una nula capacidad de daño y poca claridad para inquietar el fondo albirrojo. El cuadro 'Pincharrata' leyó a la perfección las limitaciones locales y, con la jerarquía individual de Tiago Palacios manejando los hilos a pie cambiado, destrabó el encuentro con enorme tranquilidad.

Un plantel diezmado y la falta de alternativas
En conferencia de prensa, Garnero no ocultó la frustración por tener que encarar la llave más importante del año con siete bajas acumuladas entre lesiones y suspensiones:
- Urgencias desde la banca: El cuerpo técnico debió apurar los ingresos de Clemente Montes, Sebastián Arancibia y Matías Palavecino en el complemento, futbolistas que no entrenaron a la par del grupo durante las últimas dos semanas debido a sus respectivas molestias físicas.
- Ventana de fichajes en deuda: El estratega lamentó la falta de incorporaciones ofensivas para potenciar al plantel en esta fase, argumentando los obstáculos económicos y el factor impositivo que dificulta la llegada de refuerzos al fútbol chileno.
- Brecha de contundencia: Garnero remarcó la diferencia de efectividad entre ambos elencos, subrayando que Estudiantes capitalizó con claridad sus aproximaciones, mientras que la UC empujó sin precisión ni fortuna en los rebotes.

La aventura internacional de la UC llegó a su fin dejando una lección clara. Pese al meritorio esfuerzo en la fase de grupos, el equipo evidenció que sin los goles ni el empuje de Zampedri para sostener la estructura, el libreto se agota con facilidad. Con la eliminación consumada, a los Cruzados no les queda más opción que recuperar lesionados y volcar todas sus energías a la lucha por la Liga de Primera y la Copa Chile.
Un final inesperado, luego de la gran fase de grupo que ilusionó a toda la parcialidad Cruzada.
