El Inter de Milán no dejó lugar para las dudas en su estreno. El campeón italiano se hizo fuerte en San Siro y goleó 4-1 al Monza, aunque antes tuvo que atravesar un tramo de partido en el que el visitante llegó a ponerlo contra las cuerdas.
Hakan Çalhanoğlu fue el encargado de abrir la cuenta y lo hizo con un detalle que no pasó desapercibido: volvió a marcar en el mismo arco en el que había convertido su primer gol con la camiseta nerazzurra, también como local, en su debut con el equipo.
La jugada del 1-0 tuvo además a Andy Diouf como protagonista. El francés, una de las apuestas de Cristian Chivu para esta temporada, volvió a ocupar la banda derecha mientras el entrenador espera por la mejor versión de Spence y asistió al mediocampista turco.

Monza, lejos de quedarse atrás, reaccionó rápido y con personalidad. Gustavo Varela, uno de sus recientes refuerzos, apareció para marcar el empate y llevar algo de preocupación al conjunto local. El 1-1 al cierre del primer tiempo dejaba abierta la puerta para cualquier escenario.
Pero el Inter salió decidido a despejar esas dudas apenas comenzó el complemento. A los tres minutos, una mala salida del arquero Pizzignacco le permitió a Zielinski quedar en una posición inmejorable para recuperar la ventaja. El polaco no perdonó y puso el 2-1.
Desde ese momento, el partido quedó prácticamente en manos del equipo de Chivu. Diouf y Esposito se encargaron de completar la goleada y reflejaron en el marcador la superioridad que el Inter mostró durante la segunda mitad.
El estreno, además, volvió a dejar en evidencia el poder de fuego de los nerazzurri. La temporada pasada terminaron con 124 goles y, por lo visto en este primer partido, el equipo parece decidido a mantener esa voracidad ofensiva.
