Boys ya no está para mirar la tabla de lejos. Está ahí, metido entre los que quieren pelear.
El triunfo 1-0 sobre Deportivo Garcilaso en el Miguel Grau vale bastante más que tres puntos. Porque el rival llegaba como uno de los punteros del Clausura y porque el partido pedía paciencia, concentración y, sobre todo, personalidad. Sport Boys tuvo que esperar hasta el minuto 81 para encontrar el gol, pero no se desesperó. Christian Cueva tomó la responsabilidad desde el penal y volvió a poner al Callao a soñar.
Lo interesante de este Boys es que hace rato dejó de ser una sorpresa pasajera. Después de nueve fechas del Clausura, suma 17 puntos: cinco triunfos, dos empates y apenas dos derrotas. Está cuarto, pero a solo tres unidades de Universitario, nuevo líder con 20. Garcilaso, que comenzó la jornada arriba de todos, se quedó en 19.
Y hay algo más. Boys está aprendiendo a ganar partidos de campeonato. No siempre brillando, no siempre jugando bonito, pero entendiendo cuándo acelerar, cuándo resistir y cuándo aparecer. Eso también es competir.
Ahora viene Melgar en Arequipa. Y ahí estará la verdadera prueba para saber si esta ilusión tiene piernas para sostenerse.
Por ahora, nadie debería pedir permiso en Boys para soñar. El equipo de Carlos Dessio se ganó ese derecho. El Clausura todavía es largo, sí. Pero a estas alturas ya queda claro que la Misilera no está navegando por casualidad. Está navegando hacia algún lugar. Y eso, en un torneo tan apretado, puede terminar pesando bastante en el cierre del mismo.
