Cristiano Ronaldo no dejó que el tiempo transcurriera en demasía y, seis días después de haber abandonado la concentración de la Selección portuguesa por aparentes diferencias con el entrenador, Jorge Jesus, salió a dar su versión de los hechos.
El mismo miércoles pasado, el delantero de 41 años había anticipado que contaría todo lo sucedido y así sucedió, ya con la fecha FIFA superada con creces (4 triunfos, paso ideal) para Portugal en la Nations League.

A través de sus redes sociales, el máximo goleador de todos los tiempos se explayó mediante un extenso comunicado y quiso sentar su postura acerca de lo ocurrido. "Como prometí, decidí relatar, en primera persona y directamente, las circunstancias que rodearon la última etapa del viaje de la Selección Nacional", escribió en su introducción.
Y siguió con su relato acerca del compromiso asumido con el área directiva, lo cual, al parecer, más tarde se rompió a juzgar por las palabras de CR7. "Después del Mundial de 2026, preparé una carta al pueblo portugués, que aún conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando deje definitivamente nuestro equipo. Al final de la competición, en el vuelo de regreso desde Estados Unidos, el Presidente de la Federación me pidió e insistió en que reconsiderara mi decisión de irme porque la FPF quería que continuara", explicó.
"Inmediatamente después, me pidió mi opinión sobre el nombre del actual entrenador de la Selección Nacional, a quien estaba considerando, junto con otros nombres que no me reveló. Le respondí al Presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección correcta. Por lo tanto, el día en que se presentó al actual entrenador de la Selección Nacional, me sentí realmente feliz con la elección. Fue la opción correcta, como lo demuestran los resultados", planteó.
"Unos días después, recibí un primer contacto del nuevo entrenador de la selección nacional diciendo que le gustaría reunirse conmigo personalmente. Respondí que sí, y lo programamos para el final de mis vacaciones. Nos conocimos en la Ciudad del Fútbol, donde mi club estaba realizando su campamento de entrenamiento de pretemporada", siguió el hombre del Al-Nassr, quien ya había sido dirigido por Jesus en Medio Oriente.
"Ese día, el entrenador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Me presentó un plan para mi participación en ese mismo momento. Me dijo que jugaría el primer y el último partido y que, por cuestiones de preparación física, siempre haría tres o cuatro cambios por partido", continuó, previo a ahondar en la molestia producida.

"En ese momento, me sugirió que no viajara con la Selección a Noruega y Dinamarca. Me propuso jugar el primer partido y quedarme en Portugal, para luego reincorporarme antes del partido en el estadio Dragao. Rechacé la propuesta de inmediato. Me pareció obvio que no podía aceptarla. No jugar los partidos en el extranjero no significaba que no sería capitán del equipo. Ese privilegio de quedarme en Portugal no sería un buen ejemplo", opinó. "Finalmente, el entrenador estuvo de acuerdo con mi análisis", quiso matizar.
En otro fragmento del comunicado, Cristiano narró: "En la víspera de la concentración, el seleccionador vino a mi casa en Lisboa para hablar conmigo de nuevo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto. Jugué el partido en Alvalade, y aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Personalmente, le puse el brazalete de capitán a Bruno Fernandes, lejos de imaginar que podría estar dando mis últimos pasos como atleta y capitán de la selección nacional. Lo importante de ese día, para mí, fue nuestra victoria".
Sin embargo, mencionó: "A la hora del almuerzo del día del partido en Noruega, un asistente del seleccionador nacional se acercó a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el entrenador me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos. Estaba completamente concentrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre, y pensando que no jugaría ese día. No había problema".
"Esta petición estaba fuera de mi plan de recuperación y entrenamiento físico, ya que solo iba a jugar el 4 en el estadio Dragao, pero obviamente dije que sí. Él respondió que debía estar preparado porque jugaría 30 minutos. El resto es historia. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no me llamaron. El entrenador había roto su palabra", lamentó.
"Al final del partido, solo quería que todo terminara con una victoria y estar solo. No fui a saludar a los aficionados. Un error que es únicamente mi responsabilidad y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas al pueblo portugués que nos apoyó intensamente allí. Pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, viajaron hasta allí para verme y a quienes pude haber decepcionado", asumió Ronaldo.

"Cuarenta y ocho horas después, tuvimos una conversación: yo, el entrenador y Simão Coutinho (directivo del Al-Nassr", ya que había estado siguiendo nuestras conversaciones en agosto. Fue un momento profundo y muy franco, sin filtros. Acordamos que solo había una manera de cerrar este "caso": que el entrenador repetiría lo que me acababa de decir en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa", siguió en su relato de la historia.
"El acuerdo era simple: el entrenador comenzaría la rueda de prensa con este tema, intentando zanjar el asunto diciendo la verdad. Diría que yo nunca pedí jugar ningún minuto, que fue el entrenador, y nadie más, quien propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar solo para no jugar, y que si volvía a suceder, no lo haría".
En otra porción, CR7 comentó: "La conferencia transcurrió como se esperaba: su actitud no tenía nada que ver con nuestra reunión; percibí expresiones y agresividad que considero inmerecidas, una actitud de "yo quiero, yo puedo y yo mando" que jamás me había mostrado, ni siquiera remotamente, en privado, el día anterior".
Más adelante, detallaría ocho puntos en cuanto a las declaraciones que le molestaron de su técnico. "Ninguna de esas notas, por lo tanto, decía que el entrenador se hubiera disculpado conmigo. Era la segunda vez que rompía mi palabra", explicó.
"Decidí abandonar el campo de entrenamiento sin esperar otra promesa incumplida. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en las relaciones interpersonales. Por mucho que duela, quiero que me digan la verdad", afirmó sobre su partida de Copenhague.
"De hecho, en una conversación que tuve con el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol y el entrenador la mañana de esa rueda de prensa, que seguramente pueden confirmar, reafirmé que si no me querían allí, simplemente debían decírmelo. Solo necesitaban ser sinceros conmigo. Yo lo aceptaría y prometí que prepararíamos algo hermoso, como sueño que sucederá, y nadie se enfadaría. Lo recuerdo como si fuera ayer. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar estaba en la Selección Nacional", relató.
"Nunca, en ningún momento, he interferido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador nacional en casi 25 años de mi carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que proponen hacer. Respeto la decisión, y cuando rompen mi palabra, siento que mi lugar no está ahí", aclaró el experimentado atacante.
"También les debo una disculpa a mis compañeros de la selección nacional por abandonar la concentración. A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del entrenador, como cualquiera que haya presenciado estas conversaciones puede atestiguar, no debí haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía", aceptó después.
Además, no tuvo problemas en ser sancionado a partir de su accionar, el cual el propio futbolista no busca defender. "Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse. No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos", consideró.
Por último, quiso dejar en claro que no piensa en alejarse del combinado luso. "Si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional. Créanme, esta es la pura verdad", aseveró.
