Han pasado apenas 18 días desde que Ignacio Buse y Juan Pablo Varillas fueron claves para que Perú derrotara 3-2 a Paraguay en el Jockey Club y consiguiera su clasificación a los Qualifiers 2027 de la Copa Davis. Aquella victoria no fue un punto más: devolvió al equipo peruano a la ruta que conduce hacia las Finales y dejó una sensación que hace tiempo no acompañaba al tenis nacional.

Buse llega a este tramo final del año como la gran bandera. Con 22 años y en el puesto 35 del ranking ATP, ya tocó el número 30, ganó los ATP 500 de Hamburgo y ATP 250 de Winston-Salem y fue parte de la Laver Cup. Tras caer en primera ronda de Pekín, ahora prepara su debut en el Masters 1000 de Shanghái, donde será cabeza de serie y arrancará directamente en segunda ronda. Después aparecen Viena y París. El calendario ya es de jugador establecido en la élite.

Varillas transita otra ruta. A los 31 años, acaba de caer ante Felipe Meligeni en la primera ronda del Challenger de Antofagasta, pero su recuperación durante 2026 es evidente. Tras arrancar el año fuera del Top 300, regresará al puesto 195 gracias a sus recientes resultados, entre ellos la final de Como. Su próximo desafío será el Challenger de Santa Cruz, en Bolivia.
La conclusión es la siguiente: Buse representa una posibilidad de crecimiento enorme y Varillas todavía puede aportar experiencia y competitividad. Los Qualifiers 2027 serán el próximo examen. Y, esta vez, Perú llegará con dos raquetas capaces de mirar hacia adelante.
