Perú no perdió solamente 2-0 ante Colombia. Perdió otra oportunidad para demostrar que el anunciado recambio empieza a convertirse en una realidad. Y ese es, quizá, el problema más grande que deja una fecha FIFA que terminó con un balance preocupante: Un empate y tres derrotas ante Estados Unidos, México, Canadá y Colombia.

El resultado ante los cafeteros fue apenas la última fotografía de una película que viene repitiéndose. Hubo momentos de ilusión, nombres nuevos y algunos intentos interesantes, pero todavía no aparece una estructura capaz de sostener competitividad durante los noventa minutos. Contra Colombia, Perú comenzó mejor, tuvo aproximaciones y mostró intensidad. Después se fue diluyendo hasta quedar nuevamente atrapado entre sus limitaciones.
El problema no es solamente perder. El problema es que todavía no aparecen suficientes futbolistas capaces de asumir la responsabilidad que durante años recayó sobre Guerrero, Farfán, Carrillo, Yotún y compañía. El recambio existe, pero todavía no produce jerarquía colectiva.

Mano Menezes tiene una tarea enorme: encontrar respuestas sin tiempo para experimentar eternamente. Jairo Vélez, Piero Magallanes, Jhony Vidales, Adrián Ugarriza, Marco Huamán y otros nombres representan una búsqueda necesaria, pero el salto hacia una selección competitiva todavía no llega.
Cuatro amistosos dejaron una conclusión incómoda: Perú está cambiando jugadores, pero todavía no cambia su realidad. Y mientras el recambio no encuentre identidad, personalidad y resultados, la selección seguirá mirando demasiado hacia atrás. El futuro todavía está esperando.
