Reynoso asumió en 2022 con el objetivo de conducir a Perú durante las Eliminatorias rumbo a Qatar 2026, cuyo camino comenzaría en septiembre de 2023. Sin embargo, su historia terminó antes de tiempo. Después de seis fechas eliminatorias, fue cesado. Menezes, en cambio, acaba de completar sus primeros ocho amistosos y tiene la responsabilidad de construir el equipo que debería competir por un lugar en el Mundial 2030.

En sus ocho primeros partidos, Reynoso consiguió cuatro victorias, un empate y tres derrotas. Marcó ocho goles y recibió otros ocho. Menezes, en el mismo tramo de preparación, apenas ganó un encuentro, empató dos y perdió cinco. Perú anotó siete goles, pero recibió 17.
El equipo de Reynoso, aunque nunca terminó de convencer y finalmente quedó atrapado en una Eliminatoria muy complicada, mostraba una mayor capacidad para competir y, sobre todo, tenía una estructura defensiva más firme.

El proceso de Menezes todavía está comenzando y sería apresurado sentenciarlo después de ocho amistosos. Pero los números funcionan como una luz amarilla. Cinco derrotas y 17 goles recibidos son demasiadas señales para ignorarlas.
Perú necesita tiempo, sí. Pero el tiempo también necesita respuestas. El proceso hacia 2030 recién abre sus puertas y todavía hay margen para corregir, y que el nuevo ciclo encuentre pronto una identidad futbolística reconocible. La pelota está en la cancha de Menezes: Ahora debe demostrar que estos primeros pasos no son el inicio de otro camino sin destino.
