Sonaba utópico pensar en la presencia de Leandro Paredes durante la revancha de la semifinal de la CONMEBOL Sudamericana, a 11 días de haber sufrido un desgarro y con, al menos, otros 10 por delante para completar su rehabilitación.
Sin embargo, el talentoso mediocampista, en consonancia con el cuerpo médico, se burlaron de las reglas de la anatomía: fue convocado para un partido de altísimo nivel en el Maracaná, incluso con la presión que conllevaba por encontrarse en juego el pase a la definición por el título.

Seguramente, la urgencia por el resultado adverso en La Bombonera (0-1) durante la ida provocó que Rodolfo Arruabarrena y el propio futbolista se sintieran en apuros por aparecer en el duelo de vuelta ante Vasco da Gama. Y, quedó a la vista, la arriesgada apuesta funcionó con creces.
El jugador de la Selección argentina se levantó del banco de suplentes y se predispuso a reemplazar a Rodrigo Battaglia cuando corrían 12 minutos del segundo tiempo. El marcador, hasta ese momento, era favorable al Xeneize gracias a los goles de Lautaro di Lollo y Miguel Merentiel, aunque el balde de agua fría cayó con el descuento del uruguayo José Luis Rodríguez, que de esa manera igualaba el global.
La historia lucía destinada a un desenlace infartante frente a la posibilidad de los penales, aunque fue el mismísimo Paredes quien tuvo la última palabra: en tres cuartos de campo combinó con Milton Delgado, se desmarcó, fue a buscar la pelota frontal al arco y, desde unos 30 metros, se atrevió a un derechazo que no tenía buena dirección, pero que terminó con el esférico en el lugar de destino deseado a partir de la complicidad del arquero Léo Jardim y su floja respuesta a los 43'.
"Héroes son todos, es todo el grupo porque están haciendo un trabajo increíble. Se están esforzando al máximo, hasta lo que no tenemos. Siempre damos la cara. Este grupo quiere cosas grandes", fueron las palabras del nacido en San Justo, para compartir responsabilidades y despegarse de la totalidad de los flashes.
En su tiempo en cancha (cerca de 37 minutos), el jugador de 32 años mostró su presencia y actividad al haber tocado la pelota en 23 oportunidades, además de su casi perfecta eficacia en pases: 15 de 16, para un 93,8%.
Asimismo, ganó uno de los tres duelos que afrontó (el mismo fue aéreo) y tuvo éxito con su único disparo en el encuentro sobre suelo brasileño.

"Es una de las noches más importantes de mi carrera. Había jugado dos veces y había ganado dos veces. Esta es la tercera, me siento en casa", completó ante el micrófono de DSports al recordar que ya había festejado en el mítico estadio de Río de Janeiro con la Selección argentina frente a Brasil.
Si bien es un acostumbrado a los grandes logros, tales como la obtención del Mundial 2022 y la Copa América -en dos ocasiones-, Paredes no pierde el hambre ni hace costumbre estas vivencias grandilocuentes. "Es difícil encontrar palabras para lo que estoy viviendo. Solo palabras de agradecimiento para este grupo. Están dando hasta lo que no tienen para llevar a este club a donde merece", afirmó.
Al salvador del Xeneize en la noche de Brasil le espera una instancia de evaluación frente a los retos que se avecinan, en plena definición de temporada: reconocer su estado físico real, valorar sus posibilidades de cara al choque con Independiente del domingo y el Superclásico ante River una semana más tarde, así como la semifinal de la Copa Argentina con Banfield y la ansiada definición de la Sudamericana, contra Atlético Mineiro o City Torque el sábado 21 de noviembre.
