Leo Messi ganó el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, un reconocimiento que distingue su excepcional trayectoria y su aporte al deporte. El jurado destacó su talento, su recorrido profesional y su compromiso solidario para promover el acceso a la educación y la salud de niños en situación vulnerable. De esta manera, el galardón reconoce no solo sus logros dentro de la cancha, sino también los valores que representa y su impacto fuera del fútbol.
Durante su visita a España, el ex capitán argentino compartió reflexiones sobre su carrera, la presión en el fútbol, el valor del trabajo en equipo y la importancia de perseguir los sueños. A través de sus propias experiencias, el jugador de Inter de Miami también dejó mensajes dirigidos a los jóvenes deportistas y a sus familias.
“Quiero agradecerles a todos por esto, por su calidez. Para ser sincero, hace mucho tiempo que no veníamos a España, y llegar y volver a ser recibidos con tanta calidez, sinceramente, es una fuente de inmensa alegría; es un privilegio y un orgullo estar aquí con todos ustedes”.
Uno de los temas que abordó fue la presión que soportan los jóvenes futbolistas, especialmente cuando las exigencias provienen de sus propias familias. En ese sentido, Messi advirtió sobre las consecuencias de exigir resultados sin tener en cuenta el disfrute del deporte.
“Lo que siempre me disgustó es que hay muchos chicos cuyos padres también les exigen mucho y los someten a una enorme presión, y quizás no se dan cuenta de que, en lugar de ayudarlos, en realidad les están haciendo un daño a sus propios hijos al exigirles y pedirles cada vez más. Y creo que cuando somos jóvenes, o en general, siempre hay que disfrutar de lo que uno hace y, como dije antes, cuando disfrutás de lo que hacés y te gusta, siempre terminás dando un esfuerzo extra; sale naturalmente”.

Además, el argentino recordó sus primeros pasos en el equipo principal del Barcelona, cuando tuvo que compartir vestuario con algunas de las grandes figuras de aquella época.
“Me encontré jugando en un equipo de Primera División lleno de estrellas de aquella época cuando tenía apenas 16 años, ¿no? Bueno, estaba nervioso; tenía a mi alrededor a personas como Ronaldinho, Xavi, Puyol y muchos otros en ese momento, y fue difícil para mí, especialmente por mi personalidad. Soy tímido y me costaba abrirme. Bueno, me dijeron que me olvidara de todo lo que implicaba esa situación y que simplemente disfrutara, que hiciera lo que había hecho toda mi vida desde que era un nene, sin pensar en quién tenía al lado, sino simplemente haciendo lo que me gustaba y divirtiéndome”.
Por otro lado, el campeón del mundo reconoció que no siempre fue fácil afrontar los cuestionamientos, incluso cuando llegaban después de competir al máximo nivel.
“Hubo momentos a lo largo de mi carrera en los que recibí muchas críticas. Y en algunas ocasiones, críticas muy duras, y mi familia sufrió muchísimo”.
“Tuve que jugar competiciones importantes; de hecho, sin ir más lejos, el último Mundial que perdimos contra España. A lo largo de ese Mundial tuvimos un recorrido espectacular y llegamos a la final. Llegar a una final no es fácil; también me pasó en 2014, cuando jugué el Mundial de Brasil, o en algunos partidos de la Champions League. Creo que se trata de empezar a disfrutar y valorar mucho más el camino y el partido en sí, lo que habíamos conseguido en la competición, porque dos equipos llegan a la final, pero solo uno puede ganar, y lo importante es haberlo dado todo y haber competido hasta alcanzar el objetivo. Después, el éxito puede llegar o no, pero uno puede estar satisfecho de haberlo dado todo y sentirse realizado, independientemente del resultado”.

En esa misma línea, el rosarino destacó la importancia de aprender a gestionar tanto las victorias como las derrotas.
“Pero lo más importante es saber perder y también saber ganar, porque hay mucha gente que no sabe ganar, pero creo que eso es fundamental en este deporte, porque, en definitiva, se pierde muchas más veces de las que se gana, y uno no debe acostumbrarse a perder, pero sí tiene que darse cuenta de que puede perder e intentar aceptarlo”.
Asimismo, Leo recordó las enseñanzas que recibió desde sus primeros años en Barcelona.
“Tuve la suerte de estar en Barcelona desde muy joven y, desde muy chico, me enseñaron eso: el trabajo duro y compartir. Desde muy joven me enseñaron el trabajo duro, el espíritu de equipo, la dedicación, a no rendirme nunca y a respetar a mis compañeros y a los rivales”.
Finalmente, Messi volvió sobre el sacrificio que implicó perseguir su sueño de convertirse en futbolista profesional. Dejar Argentina a una edad temprana, alejarse de sus amigos y adaptarse a una ciudad y cultura diferente.
“Lo único de lo que puedo hablarles es de mi propia experiencia, de lo que viví, de los sacrificios que hice por mi sueño, igual que ellos. Tuve que dejar mi país y a mis amigos cuando era muy joven para descubrir una nueva cultura, un lugar al que nunca había ido. Una nueva cultura, un lugar donde no conocía nada ni a nadie, y todo lo que hice fue porque tenía un sueño, tenía un objetivo y luché con todas mis fuerzas por él. Después, la vida es la vida: a veces las cosas salen bien y otras veces no. Pero, como dije antes, creo que, como también dijo Nacho, hay que luchar y darlo todo para intentar cumplir los sueños”.
Todas las noticias deportivas están en betsson.sport.
