Estudiantes, el campeón que se agranda en la adversidad

En una final áspera y cerrada, el Pincha resistió, golpeó en el momento justo y volvió a demostrar que cuando lo dan por vencido, siempre resurge.
El presidente Juan Sebastián Verón, suspendido por seis meses, vio el partido desde la popular. CRÉDITO: FOTOBAIRES / REUTERS
El presidente Juan Sebastián Verón, suspendido por seis meses, vio el partido desde la popular. Foto: Fotobaires - Reuters

Una final áspera, de dientes apretados y alta tensión, más discutida desde el temperamento y la fortaleza anímica que desde el juego asociado. Estudiantes volvió a ratificar que en los escenarios adversos se agranda, y que la postura confrontativa que asumió frente a la AFA puede acarrearle un costo más político que futbolístico, dejando al desnudo, de paso, a buena parte de la dirigencia del fútbol argentino.

Durante la primera mitad, el desarrollo se movió casi siempre dentro de los parámetros que propuso el Pincha. El equipo platense clausuró el mediocampo de Racing y mantuvo desconectado a Adrián “Maravilla” Martínez del entramado ofensivo académico. La Academia apenas encontró oxígeno por el costado izquierdo, empujada por el arranque intenso de Vergara. No aparecieron grietas evidentes en ninguno de los dos, con ambos dependiendo más de la inspiración individual de sus extremos colombianos que de una construcción colectiva. Racing nunca logró soltarse y, por eso, el trámite derivó en fricción, roce permanente y tensión constante.

El complemento no alteró el guion. El partido siguió atrapado en un duelo táctico, más cercano al ajedrez que al lucimiento. Hasta que un pelotazo largo expuso una desatención en la última línea de Estudiantes y, en una acción que parecía aislada, “Maravilla” Martínez controló, giró y sacó una definición de enorme jerarquía, digna de figurar entre los mejores goles del año en el fútbol argentino. Cuando Avellaneda ya se preparaba para festejar, apareció Guido Carrillo: un cabezazo pleno decretó el empate del Pincha y empujó la historia al alargue, un segmento en el que Racing mostró una leve superioridad, sobre todo en el tramo final.

La definición por penales estuvo marcada por la eficacia y por intervenciones clave de ambos arqueros, aunque desde los doce pasos aguardaba un giro inesperado para el equipo de Domínguez, el mismo que poco más de dos meses atrás había quedado en el camino ante Flamengo en los cuartos de final de la Libertadores.

La consagración encontró su mejor resumen en la voz de Guido Carrillo: “Esta es la historia de Estudiantes. Cuando parece que todo está perdido y lo dan por muerto, el club vuelve a levantarse”.