A un día de que baje el telón del año, en Boca se vive una espera que no fue extensa, pero sí cargada de interrogantes para el hincha: sin caras nuevas y con la continuidad de un entrenador cuyo contrato formal es el de asistente y se extiende, por ahora, hasta mitad de temporada. Todavía no apareció ese apellido capaz de sacudir el mercado y, en los pasillos del club, se sabe que Marcelo “Chelo” Delgado ,una de las pocas voces de peso que escucha Juan Román Riquelme. no estaba del todo convencido de sostener a Claudio Úbeda al frente del equipo.
El mayor debe del ciclo de Úbeda tiene una imagen imborrable: el partido frente a Racing y el cambio fallido del “Changuito” Ceballos. Esa decisión todavía no encontró sanación en el hincha xeneize. Aunque del otro lado del mostrador asomen un clásico ganado, una racha de seis triunfos consecutivos y la clasificación directa a la fase de grupos de la Copa Libertadores, la memoria reciente vuelve siempre a ese movimiento desacertado desde el banco.
Con una mirada fría y despojada de pasiones, pesan más los puntos a favor que los en contra en la gestión de Úbeda. Pero el fútbol se rige por sensaciones y recuerdos inmediatos, y esa escena será una mochila que deberá cargar, al menos, durante todo 2026.
Después llegará el turno del mercado. Riquelme mantiene charlas con varios futbolistas, cuyos nombres empezarían a oficializarse a mediados de enero. La gran pregunta es cuánto incidirá Úbeda en esas elecciones y cuánto responderán, en realidad, a la lapicera y la decisión final del ídolo y dirigente de Boca Juniors.
