Colo Colo respira, pero su crisis es mucho más profunda que un resultado

El "Cacique" sumó tres puntos vitales, sí, pero lo hizo en medio de un clima gélido, con tribunas despobladas y un fútbol que preocupa más que alivia.
Foto vía perfil oficial de Colo Colo en Instagram (@colocolooficial)

El marcador dirá que Colo Colo venció 2-0 a Everton, pero quien estuvo en el Monumental sabe que el resultado es un espejismo. El "Cacique" sumó tres puntos vitales, sí, pero lo hizo en medio de un clima gélido, con tribunas despobladas y un fútbol que preocupa más que alivia.

Tras una pretemporada llena de dudas y un arranque de año para el olvido, el triunfo llegó de forma agónica en el trámite, no por superioridad, sino por peso específico. Pero cuidado: en Macul la crisis no se ha ido. Sin Copa Libertadores ni Sudamericana, y con una billetera estrangulada, el futuro se ve nublado.

La "Trampa" Económica y el Factor Vidal

El elefante en la habitación sigue siendo el presupuesto. Colo Colo hipotecó gran parte de su flujo de caja en el salario estelar de Arturo Vidal, apostando a que su sola presencia traería éxitos inmediatos y copas internacionales. La realidad fue un portazo: sin ingresos de Conmebol, el sueldo del "King" hoy asfixia la posibilidad de traer los refuerzos que el equipo grita que necesita.

Es un círculo vicioso: tienes al jugador más caro, pero no tienes plata para rodearlo de un equipo competente.

El Monumental habla

Lo de Everton dolió en el orgullo. Un marco de público bajísimo para los estándares del "Popular", poco más de la mitad del aforo, evidenció el quiebre. El hincha colocolino le ha soltado la mano a un equipo que no transmite pasión. La "Ruca" se sintió fría, y el equipo jugó contagiado de esa apatía, ganando casi por inercia.

Un equipo sin brújula

Lo más alarmante de este Colo Colo de Fernando Ortiz no es que dependa de Vidal; es que ni siquiera logran depender de él. No existe una "Vidaldependencia" porque el equipo es incapaz de generar un circuito de juego que involucre a sus figuras.

Un Vidal deambula en la cancha, retrasado a la posición de 5, un tanto alejado de la verdadera acción. No es el conductor, ni el salvador, ni el eje. El equipo no juega para él, ni él logra hacer jugar al equipo. Es una pieza de lujo en un motor gripado. Los volantes no conectan con los delanteros y el balón se traslada por inercia, no por intención.

El triunfo ante Everton se explica únicamente por la jerarquía de la camiseta. Colo Colo ganó porque sus jugadores, aún sin jugar bien, pesaron más en las jugadas divididas y en el área rival que un Everton ordenado pero ingenuo. Fue el escudo el que ganó el partido, no la pizarra del DT.

Sin extremos que desequilibran y sin laterales que pasen con criterio, Colo Colo es un equipo predecible. Juegan al tranco, facilitando la tarea defensiva del rival. Si ganaron, fue porque Everton falló, no porque el Cacique los superara futbolísticamente.

¿Alcanza con la "Camiseta"?

Colo Colo salió de la zona de peligro en la tabla, pero sigue en la UCI futbolística. Ganar "a lo Colo Colo" (con empuje y garra) sirve para salvar partidos puntuales, pero no alcanza para pelear un torneo largo.

Si Ortiz no logra darle una identidad a este grupo de jugadores, la jerarquía dejará de ser suficiente cuando enfrenten a equipos con más hambre y mejor funcionamiento, como la UC o Coquimbo.

El "Gigante" despertó, pero sigue mareado y sin saber a dónde camina.