Se acabaron las excusas y la paciencia. Lo de Universidad de Chile en este arranque de 2026 es, lisa y llanamente, un fracaso. Tras dos fechas, el equipo más caro del país no ha ganado, juega horrible y transmite una fragilidad que asusta.
La derrota ante Huachipato (con un estadio vacío a su favor) terminó de desnudar la realidad: el proyecto de Francisco "Paqui" Meneghini es, hasta ahora, un barco a la deriva. Billetera hubo, nombres hay, pero equipo no existe.
Un "Ferrari" sin motor
El diagnóstico es lapidario: Nulo funcionamiento. La U es un amontonamiento de individualidades que no saben a qué juegan. No hay triangulaciones, no hay presión coordinada y el retroceso es un chiste de mal gusto. Meneghini llegó con el cartel de estratega moderno, pero en 180 minutos su equipo no ha mostrado ni una sola idea clara. Si la U ataca, es porque algún jugador se ilumina, no porque haya un plan.
Llueve sobre mojado: Riveros y Lucero
Para colmo de males, el destino también juega en contra. La lesión del flamante refuerzo en ataque, merma sin dudas el poder ofensivo. Sin él,las variantes a Edu Vargas se agotan, haciendo el ataque muy predecible y de poca duración.
Se trajo a una estrella para hacer goles, no para ver los partidos desde la grada. Su suspensión es un lujo que un equipo en crisis no se puede dar. Sin su goleador y referente de área, la U pierde el 50% de su peso ofensivo.
La cruda realidad: Cero triunfos
Los números no mienten. Un empate amargo ante Audax y una derrota vergonzosa en el sur. 1 punto de 6 posibles. Para un equipo grande, esto es zona de catástrofe. La tabla empieza a alejarse y la presión mediática ya se instaló en el Centro Deportivo Azul. Hoy, la U no asusta a nadie; al contrario, es el rival ideal para levantar muertos.
La (única) luz al final del túnel
¿Está todo perdido? No, pero el margen de error se acabó hoy. La única esperanza radica en la calidad individual del plantel. Hay materia prima de sobra para revertir esto, pero requiere un cambio drástico de timón.
Meneghini tiene que dejar de experimentar y simplificar el juego. Si logra recuperar a los heridos, sentar cabeza con los suspendidos y, por primera vez, parar un once que corra y meta, la U puede despertar. El talento está, falta que aparezca el carácter.
Si no hay un giro radical de 180 grados en la próxima fecha, el ciclo de "Paqui" podría terminar antes de que siquiera empiece de verdad.
