Insólito: el VAR anuló un gol por culpa del DT

Israel Damonte DT Boston River. Foto: Felipe Mereola - UNAR AGENCY/Sipa USA

El fútbol siempre encuentra una manera nueva de sorprender. Esta vez no fue un golazo, ni una chilena imposible, ni una atajada milagrosa. Fue el VAR señalando a… ¡un entrenador! En los Jardines del Hipódromo, durante el triunfo 2-0 de Danubio sobre Boston River, se vivió una escena inédita: un gol fue anulado por una infracción cometida por el técnico argentino Israel Damonte fuera del campo de juego.

Corrían 11 minutos del segundo tiempo. Danubio ganaba 2-0 y el partido transitaba por un tramo caliente. Nicolás Azambuja desbordó por izquierda y, en su carrera, salió del terreno. Allí se produjo el choque inesperado: Damonte, que estaba fuera del área técnica, impactó con el futbolista local e interfirió en la acción. La jugada siguió. Boston River recuperó la pelota y Francisco Bonfiglio marcó el descuento. Festejo visitante. Pero duró poco.

Los jugadores de la Franja rodearon al árbitro Esteban Guerra. Desde la cabina del VAR —con Andrés Cunha y Daniel Fedorczuk al mando— llamaron al juez para revisar la secuencia. En la pantalla quedó claro: el entrenador había bloqueado físicamente al rival y esa acción influyó directamente en el desarrollo posterior de la jugada que terminó en gol.

Decisión histórica. Guerra retrotrajo todo, anuló el tanto, cobró tiro libre para Danubio en el punto del choque y amonestó a Damonte. Reglamentariamente, la interferencia de un miembro del cuerpo técnico que afecta el juego debe sancionarse. Pocas veces se había visto algo así con impacto directo en el marcador.

El partido, más allá del episodio, confirmó el buen arranque de Danubio, que suma puntaje ideal en dos fechas y se prende arriba. Boston River, en cambio, todavía no logra sumar y arrastra dudas en este inicio de torneo.

Tras el encuentro, Damonte evitó polemizar. Habló de imprecisiones, de falta de fineza en el último pase y de la necesidad de corregir errores en un campeonato que recién empieza. No profundizó en la jugada que ya recorría redes sociales y programas deportivos de todo el continente.

Como si fuera poco, el cierre tuvo otro momento de tensión con un fuerte choque de cabezas entre Ivo Costantino y Martín González. El jugador de Danubio debió ser retirado en ambulancia, aunque más tarde se informó que estaba consciente.

Pero la postal que quedará no será el resultado ni la tabla. Será esa imagen insólita: un gol anulado por la intervención de un entrenador. El VAR, tantas veces cuestionado por manos finas y offsides milimétricos, esta vez no miró el área sino el banco. Señaló a quien no debía ser protagonista y aplicó el reglamento con frialdad quirúrgica. En una época en la que todo se revisa, el fútbol uruguayo escribió un capítulo tan extraño como coherente con los tiempos que corren: nadie está fuera del juego, ni siquiera quien dirige desde la línea de cal.