La Copa Libertadores no perdona y el primer representante chileno en participar lo vivió en carne propia. Huachipato llegó a Venezuela precedido de una gran racha a nivel local, pero en su debut internacional se topó con un escenario inesperado. En el Estadio Misael Delgado, el cuadro de Talcahuano no logró imponer sus términos y cayó por la cuenta mínima (1-0) ante un Carabobo que, sorpresivamente, se vio muy superior en largos pasajes del encuentro.
La llave quedó abierta para definirse en Chile, pero las sensaciones futbolísticas y la derrota obligan a una autocrítica profunda en el campamento "Acerero" de cara a la revancha.
El golpe de Tortolero y un letargo alarmante
El análisis del partido para la escuadra chilena evidencia serios problemas de arranque. Durante la primera mitad, el equipo se vio superado en intensidad, estuvo impreciso en las entregas y fue incapaz de hacer pie en el mediocampo.
La superioridad llanera se cristalizó a los 35 minutos, cuando Edson Tortolero asestó un golpe efectivo que perforó la red visitante. Ese 1-0 fue un balde de agua fría que expuso las falencias de un Huachipato que, hasta ese momento, no encontraba respuestas.
Un dominio fugaz y el "maquillaje" del final
En el complemento, el cuadro siderúrgico evidenció un cambio de actitud. Los chilenos adelantaron líneas y demostraron que sí tenían las herramientas para dominar el partido, metiendo a Carabobo en su propio campo y adueñándose del balón. Sin embargo, el control del partido duró muy poco tiempo y careció de profundidad: la posesión nunca se tradujo en el anhelado gol del empate.
Sobre el cierre del encuentro, la expulsión por doble amarilla de Juan Camilo Pérez a los 85 minutos terminó por adornar, en parte, la derrota de Huachipato. Esa tarjeta roja a favor le dio un empuje final a la visita que enmascaró un poco el bajo rendimiento general, dejando la imagen de un equipo que terminó atacando con todo buscando la igualdad, aunque el marcador ya no se movió.
El mérito local: Carabobo, un equipo sólido y efectivo
Más allá de los ripios de Huachipato, hay que darle todo el crédito a Carabobo FC. El conjunto venezolano sorprendió gratamente a nivel continental con un juego sólido, ordenado y sin tantos flashes, pero sumamente efectivo. Ganaron los duelos individuales y presionaron con inteligencia.
El guion para la vuelta en el Estadio CAP ya parece estar escrito. Sabiendo que el equipo chileno tendrá la obligación y dejará espacios en su afán ofensivo, lo más probable es que los venezolanos viajen al sur a guardar el cero de forma ordenada, agazapados y apostando a liquidar la serie de contragolpe.
