Señores, el reloj avanza y el amistoso contra la Portugal de Cristiano Ronaldo ya nos respira en la nuca. Entendamos algo: este no es un simple partido de exhibición para la foto. Es la prueba de fuego definitiva de Nico Córdova para medir de qué está hecha La nueva Roja mirando hacia el futuro, pero con los pies bien anclados en la urgencia del presente.
Armar la oncena para este, quizas, 'Last Dance' de CR7 vistiendo su camiseta nacional es un rompecabezas hermoso. Aquí desarmamos la pizarra para ver quiénes están pidiendo camiseta de titular a gritos.
La linda batalla en el área: ¿Quién es el "9"?
Hacía años que no teníamos una competencia tan sana y picante por ser el dueño del área. Por un lado, tenemos a Ben Brereton, la carta de la experiencia reciente, el roce europeo y el despliegue físico que siempre rinde. Pero desde atrás vienen empujando fuerte.
Damián Pizarro ya exige su lugar, aportando esa potencia brutal de un toro que desgasta a cualquier zaguero. Y a esta competencia se sumó Gonzalo Tapia, que con su brillante reconversión a centrodelantero y su olfato goleador en el medio local, derechamente derribó la puerta de Juan Pinto Durán. Tres perfiles distintos, pero un solo puesto. ¿La jerarquía de Ben, la potencia de Damián o el destape de Tapia? Bendito problema para Nico Córdova.
Sangre nueva para frenar a Cristiano
Frenar al Bicho, neutralizar a Bernardo Silva y compañía requiere piernas frescas y cero miedo. Atrás quedó la época de depender de los mismos de siempre; es el escenario ideal para darle rodaje a la defensa del futuro.
Aquí es donde tienen que saltar a la cancha los nombres que la rompieron en el proceso Sub 20. Imagínense a un Iván Román o un Sebastián Pino sumando minutos reales en la adulta como centrales. Y ojo por la banda, porque es el momento preciso para tirarle la camiseta a Ian Garguez. El lateral tiene un ida y vuelta tremendo, despliegue físico y esa personalidad desfachatada que se necesita para meter pierna fuerte sin achicarse ante la élite europea. Necesitamos una zaga rápida y con proyección, y qué mejor vitrina que graduarlos a todos frente a la armada portuguesa.
Una sala de máquinas dinámica y atrevida
En el mediocampo, el equilibrio entre el presente y lo que viene es vital. No podemos salir a escondernos. La zona de volantes tiene que estar comandada por la madurez y el buen pie de Marcelino Núñez, respaldado por la inteligencia táctica de Vicente Pizarro en la salida.
A ellos hay que sumarles, de manera innegociable, la explosión y el atrevimiento de Darío Osorio. La joya ya es una realidad en Europa, y este es el tipo de partidos donde debe ser el guaripola y demostrar que está para sentarse en la mesa de los grandes. Un mediocampo con pulmón, quite y muchísima proyección.
Señores, el futuro de la selección se construye en partidos como este, combinando el peso del presente con el hambre de la nueva generación.
¿A quién de estos nombres le pasan la camiseta de titular con los ojos cerrados para amargarle la noche a Portugal? O mejor aún ¿A quién harías debutar en la Roja Absoluta?
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