De promesa a realidad europea: El brutal cambio físico de Osorio que le exige la titularidad a Córdova.

Hoy por hoy, Osorio tiene el roce, la explosión y el tranco de un jugador de talla internacional. Listo para una de las 5 grandes ligas.
Créditos: Nikolay DOYCHINOV / AFP / TT

Señores, llevamos un buen rato buscando con lupa a ese jugador distinto que se atreva a agarrar la batuta de La Roja. Ese volante o extremo atrevido que pida la pelota cuando las papas queman. Y hoy, mirando con atención lo que pasa en el Viejo Continente, hay un zurdo que está haciendo méritos más que suficientes para que le pasemos las llaves del equipo sin dudarlo: Darío Osorio.

Desde que empacó las maletas y pegó el salto a Europa, el nacido en Hijuelas metió un cambio de marcha brutal. Ya no estamos hablando simplemente de ese chico habilidoso que deslumbraba con chispazos de talento puro. Allá entendió rápidamente que con la pura gambeta no te alcanza. Ganó una masa muscular evidente, sumó un ida y vuelta tremendo, y le agregó a su repertorio ese rigor táctico y físico que exige la élite. Hoy por hoy, Osorio tiene el roce, la explosión y el tranco de un jugador de talla internacional. Listo para una de las 5 grandes ligas.

Con La Roja en pleno proceso de rearmado y buscando urgentes variantes ofensivas, la pregunta cae de cajón: ¿Seguimos llevándolo de a poco, cuidándolo entre algodones o derechamente le pasamos la camiseta de titular? Su atrevimiento para encarar siempre hacia adentro, esa zurda picante que tiene para la media distancia y su nueva intensidad física, son herramientas que a Chile le urgen. Sinceramente, ya no hay margen para seguir esperando a que "termine de madurar". El jugador ya está listo para el desafío mayor.

No olvidemos que solo tiene 22 años, pero con casi tres temporadas en Dinamarca ya demuestra la madurez suficiente para reclamar un lugar en el mediocampo chileno. Y atentos a esto: por muy ofensivo que sea, su posición no es la de extremo pegado a la banda ni la de segundo delantero. Su lugar está ahí, como interior, un poco más adelantado, pero llegando desde atrás, con el arco rival de frente y con protagonismo.

Y qué mejor escenario para su consagración definitiva que el tremendo amistoso que se nos viene contra la Portugal de Cristiano Ronaldo. Señores, ese es el partido bisagra. Es el momento exacto para que Osorio salte a la cancha, se pare frente a bestias consagradas como Bernardo Silva o Bruno Fernandes, los mire a los ojos y demuestre que no le pesa en absoluto la camiseta en la alta competencia. Es su prueba de fuego para recibirse de líder en esta nueva etapa.

El debate queda totalmente abierto. ¿Sienten ustedes que Darío Osorio ya tiene los pantalones y la jerarquía suficiente para echarse al hombro la creación ofensiva de esta nueva generación de La Roja o creen que todavía le falta sumar kilómetros?

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