Fossati no es títere de nadie: La razón extrafutbolística que lo bajó de la banca de la U de Chile

Todo estaba encaminado para la llegada de Jorge Fossati, sin embargo, hubo un cambio en la negociación que habría hecho que la Universidad de Chile opte por no cerrar la contratación del experimentado entrenador uruguayo.
Foto de ALEJANDRO PAGNI / AFP / TT

Cuando todos ya estábamos preparando el titular para darle la bienvenida al "Nonno" al fútbol chileno, la mesa se dio vuelta de una forma insólita. Parecía que Jorge Fossati tenía las llaves del Centro Deportivo Azul en el bolsillo para reemplazar a "Paqui", pero una reunión de último minuto mandó todo al tacho.

Las cosas como son: el uruguayo, un tipo mayor, no es alguien que se ande con rodeos, y eso, al parecer, fue lo que terminó espantando a la dirigencia de Azul Azul.

La frase que dinamitó el acuerdo

Según soltó Rocío Ayala en Radio ADN, la negociación se fue a pique por una cuestión de principios. Fossati, fiel a su estilo frontal de la "vieja escuela", les dejó clarito a los directores que él no se calla nada: si veía cosas mal hechas en la interna, las diría públicamente. Parece que a la dirigencia laica le dio un frío repentino en la espalda. En un club que viene de crisis en crisis, tener a un DT que no está dispuesto a ser un "yes man" y que tiene el micrófono listo para ventilar los trapos sucios fue demasiado riesgo. Al final, prefirieron dar un paso atrás y buscar a alguien con un perfil, digamos, más "controlable".

Del cielo al infierno: El pasado reciente del "Nonno"

Fossati viene de dos realidades opuestas que hay que analizar con pinzas. Por un lado, fue el salvador de Universitario de Deportes, donde sacó campeón al equipo de Ate con una autoridad tremenda, devolviéndoles el alma al cuerpo a punta de orden y pragmatismo.

Pero en la Selección Peruana la historia fue distinta. El salto a La Bicolor fue un calvario; nunca pudo replicar ese éxito y se terminó yendo por la puerta de atrás, dejando a Perú en el sótano de las Eliminatorias. Ese contraste es el que generaba tantas dudas: ¿Cuál Fossati iba a llegar a la U? ¿El que levanta gigantes dormidos o el que se nubla cuando la presión es máxima?

El eterno debate del "3-5-2" (o el 5-back encubierto)

Hablemos de fútbol. El modelo de Fossati es innegociable: tres centrales, dos laterales que defienden más de lo que atacan, tres volantes y dos puntas. En buen chileno, muchos lo tildan de "ratón".

Aunque él jura que juega con tres atrás, la realidad es que sus equipos suelen ser un bloque de cinco defensores bien abroquelados atrás. Es un fútbol conservador, ultra pragmático y que prioriza el arco en cero por sobre el espectáculo. En una U que hoy es un flan defensivo, ese orden quizás le vendría bien, pero aquí viene el gran problema: ¿Qué hacemos con tanto delantero?

La U se armó con una artillería pesada este año. Si Fossati se casaba con su esquema, ¿dónde ubicaba a tipos como Eduardo Vargas y el resto de los delanteros que llegaron para ser protagonistas? En su dibujo, solo caben dos. El resto, a mirar el partido desde la banca o a improvisar posiciones que no sienten.

Señores, el debate queda abierto: ¿Fue una movida inteligente de Azul Azul bajarle el dedo a un DT que podía ser una bomba de tiempo en lo comunicacional o se perdieron a un técnico con los pantalones bien puestos para poner orden en el camarín?

¿Ustedes creen que el esquema "ratón" de Fossati hubiera funcionado con los nombres que tiene hoy la U, o era una receta directa para el desastre?

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