A todo o nada: arranca la batalla final por llegar al Mundial 2026

Se viene una semana donde las últimas selecciones que buscan un pasaje a la Copa del Mundo, no tienen margen para especular. El Mundial 2026 está a punto de completar su lista y quedan solo seis lugares en juego. Todo se define en los repechajes.
Foto: AP Photo/Hassan Ammar

En Europa, el camino es corto y no perdona. Cuatro llaves con semifinal y final, y de cada una sale un solo clasificado al Mundial. No importa el peso de la camiseta: un mal partido te deja afuera.

En total, son 16 selecciones divididas en cuatro rutas. En la A están Italia, Irlanda del Norte, Gales y Bosnia y Herzegovina. En la B, Ucrania, Suecia, Polonia y Albania. La C la juegan Turquía, Rumania, Eslovaquia y Kosovo. Y la D tiene a Dinamarca, Macedonia del Norte, República Checa e Irlanda.

El formato es directo: un partido para pasar y otro para definir todo. Los que ganan su ruta se meten en el Mundial y completan los grupos que ya están armados.

Cada equipo llega con su historia a cuestas. Italia quiere volver después de quedarse afuera en las últimas ediciones, Gales busca continuidad y otros, como Albania o Kosovo, están ante una oportunidad única. También hay selecciones como Turquía, Ucrania o Polonia que apuntan a no fallar y sostener su lugar.

La localía puede ayudar en el primer cruce, pero no garantiza nada. Más de uno va a tener que definir afuera y ahí se ve realmente quién está preparado.

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Del otro lado, el repechaje intercontinental mezcla equipos de distintos continentes. Congo por África e Irak por Asia arrancan directamente en la final por su posición en el ranking. Los otros cuatro —Bolivia, Surinam, Jamaica y Nueva Caledonia— juegan primero entre sí, y los que avanzan van por ese último paso.

Todo se juega en México y no hay margen: son pocos partidos y mucho en juego. De ahí salen los dos últimos clasificados, que se sumarán a grupos donde ya esperan selecciones como Francia, Portugal o Colombia.

Acá es simple: el que responde en el momento justo sigue. El que no, se queda afuera y lo mira por TV.