¡Papelón histórico! Chile "resucitó" a una Nueva Zelanda que llevaba 8 partidos sin ganarle a nadie

Chile cayó 4-1 ante Nueva Zelanda en una actuación humillante que golpea de lleno a Nicolás Córdova. Su planteamiento y decisiones reavivan las críticas, dejando en duda su continuidad al mando de una Roja que exige renovación, pero mostró lo mismo de siempre.
Foto de Michael Bradley / AFP / TT.

Señores, perdón que les amargue el día, pero lo de esta madrugada no tiene otro nombre: fue humillante, bochornoso y vergonzoso. Chile cayó estrepitosamente 4-1 ante una Nueva Zelanda que venía peleado con el arco rival hace ocho partidos. Sí, leyeron bien: ocho encuentros sin ganar y les bastó encontrarse con esta versión de la Roja para hacerse un festín.

Una versión de Chile que pintaba renovada, joven, hoy la volvimos a ver llena de los mismos nombres de siempre, esos que nunca han traído rendimiento, ni mucho menos, resultados.

Aquí les traigo la dolorosa radiografía de lo que nos dejó el Chile vs Nueva Zelanda.

¿Miedo o falta de convicción? El esquema que nos hundió

Aunque se trataba de un amistoso y supuestamente Nicolás Córdova estaba probando piezas, el 11 titular que paró en cancha dejó un gusto amargo desde la previa. Volvimos a ver los mismos vicios de siempre: la dupla de Igor Lichnovsky y Guillermo Maripán en el fondo, nombres que, seamos honestos, nunca han terminado de dar la talla con la camiseta nacional.

La reflexión es obligatoria: Si este mismo 4-1 se hubiera conseguido con una línea de 4 en el fondo (y no los 5 que amontonó Córdova), con Iván Román de titular —que venía de una buena actuación—, con Lautaro Millán manejando el mediocampo, con Maxi Gutiérrez desde el arranque y dándole muchos más minutos a Gonzalo Tapia, la sensación hoy sería otra. Estaríamos masticando la rabia, sí, pero con el consuelo de decir "bueno, al menos se intentó con nombres nuevos". Pero perder así, insistiendo con lo que ya sabemos que no funciona, es lo que realmente duele.

La expulsión de Osorio: La excusa perfecta para un baile

Es cierto, el partido se desvirtuó tras la roja a Darío Osorio. Jugar con diez hombres es una cuesta arriba para cualquiera, pero que eso justifique comerse cuatro goles ante una selección que no le ganaba a nadie es querer tapar el sol con un dedo. La salida de nuestra "joya", diamante en bruto sin pulir, terminó por hundir un barco que ya venía con filtraciones graves desde el primer minuto por culpa de un planteamiento en exceso ¡RATÓN!

¿Se acabó el crédito para Nicolás Córdova?

El análisis postpartido es lapidario. Se siente un ambiente de fin de ciclo prematuro. Chile necesita un técnico de verdad, serio y con jerarquía, que entienda que el recambio no es solo citar jóvenes para que miren el partido desde la banca mientras los “consagrados” siguen fallando.

Ya veníamos hablando sobre lo soso que jugaba Chile, pero nos contentábamos con el fogueo de los jóvenes y nos tranquilizábamos con los resultados. Pero insisto: temerle a Nueva Zelanda y parar cinco atrás es razón de cese inmediato. Se debe traer hoy mismo al próximo DT de La Roja, que comande el proceso 2030 y que no le tema a rivales de tan baja categoría como los “All Whites”.

Lo de Nueva Zelanda fue un “bájate de la nube” necesario. Ganarle a Cabo Verde fue un espejismo y anoche la realidad nos pegó un combo en el mentón. Hoy por hoy, futbolísticamente, estamos donde merecemos estar: fuera de cualquier discusión mundialista.

¿Creen que Córdova pecó de miedoso con esa línea de 5 o el problema es que el plantel simplemente no tiene vuelta atrás?

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