El equipo italiano no disputa un partido en un Mundial desde Brasil 2014 y no supera la fase de grupos desde su consagración en Alemania 2006. Desde entonces, acumuló eliminaciones tempranas y dos ausencias consecutivas antes de la actual, lo que ahora se extiende hacia el torneo de 2026.
Luego del partido, su técnico Gennaro Gattuso, que tenía en sus manos la enorme responsabilidad de devolver a Italia en un Mundial, evitó profundizar sobre su continuidad y señaló que el foco estaba puesto en la clasificación. Desde la Federación Italiana, su presidente Gabriele Gravina tampoco confirmó cambios inmediatos y dejó las evaluaciones para instancias internas.
En ese contexto, tampoco se registraron renuncias en las horas posteriores a la eliminación. Tanto el cuerpo técnico como los responsables deportivos continúan en sus cargos, a la espera de decisiones que puedan tomarse una vez finalizada la temporada.
El presente del seleccionado también se enmarca en un proceso más amplio. En los últimos años, Italia atravesó distintos ciclos técnicos sin consolidar una base estable. Además, varios futbolistas jóvenes que formaron parte de selecciones juveniles recientes han tenido escasa participación en el equipo mayor, en un escenario donde la renovación no termina de afirmarse.
A nivel de clubes, el fútbol italiano tampoco ha logrado replicar el protagonismo internacional que tuvo en otras épocas, lo que acompaña el contexto general en el que se encuentra la selección.
Mientras tanto, Bosnia y Herzegovina aseguró su lugar en el Mundial y formará parte del Grupo B junto a Canadá, Catar y Suiza, en lo que será su segunda participación en la competencia.
En la definición por penales, Bosnia convirtió sus cuatro ejecuciones a través de Benjamin Tahirović, Haris Tabaković, Kerim Alajbegović y Esmir Bajraktarević. Italia, por su parte, tuvo una serie irregular y cayó 4-1, con varios remates desviados que terminaron de sellar la eliminación.
