En una Bombonera copada, Boca Juniors le ganó con claridad a Barcelona de Guayaquil por la segunda fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. Fue 3-0, con una victoria que empezó a tomar forma a los 38 minutos gracias a un cabezazo de Lautaro Di Lollo. Ya en el tramo final, Santiago Ascacíbar volvió a lastimar por arriba y estiró la ventaja, y en tiempo de descuento el español Ander Herrera le puso el broche con un derechazo desde afuera del área.
No fue un arranque sencillo para el Xeneize. El primer tiempo se jugó con mucha intensidad y, en el inicio, el equipo visitante incomodó con un par de llegadas claras. En ese contexto llegó la mala noticia: la lesión de rodilla de Agustín Marchesín. A Boca le costó acomodarse, pero cuando Delgado empezó a meterse en el partido, todo cambió. El mediocampista, figura de la noche, ordenó al equipo y lo empujó a hacerse dueño del juego. Desde ahí, Boca creció y volvió a apoyarse en una herramienta que le dio muchos resultados: la pelota parada.
En el complemento, la fórmula del cabezazo volvió a aparecer. Un centro cada vez más preciso de Blanco encontró a Ascacíbar, que atacó el área como un nueve y definió de cabeza. El volante mostró, otra vez, esa cuota goleadora que lo distingue como un volante con paso europeo. Sobre el cierre, Herrera coronó la noche con un remate desde media distancia, dejando en claro que puede ser una pieza clave en lo que viene, con el Superclásico a la vuelta de la esquina y la exigente visita a Belo Horizonte.
La única cuenta pendiente fue la falta de puntería de los delanteros, porque el resultado pudo haber sido aún más amplio. De todos modos, Boca llega al duelo con River Plate en un gran momento: suma 12 partidos sin perder entre torneo local y Copa, y sigue consolidando su buen presente. La preocupación, claro, pasa por la lesión de Marchesín. En la próxima fecha de la Libertadores, el Xeneize visitará a Cruzeiro en Belo Horizonte.
