Cuando se anunció su contratación para 2026, se habló de un delantero físicamente impecable, con capacidad de fricción, buen juego aéreo y una definición letal. Sekou Gassama aparecía en el radar de Universitario de Deportes como ese ‘9’ resolutivo que el cuadro de Ate busca desde hace años: una competencia firme para Alex Valera, algo que no ha logrado consolidar en las últimas seis temporadas.
Sin embargo, tras nueve fechas del torneo local y dos partidos de Copa Libertadores, el senegalés-español no ha mostrado ninguna de las virtudes que parecían justificar su fichaje. Por el contrario, su rendimiento expone —una vez más— un problema recurrente en la ‘U’: la dificultad para encontrar un delantero extranjero que realmente marque la diferencia.

Como casi todo en la vida, el problema está en el origen. Sekou Gassama es un futbolista de origen africano con pasado en el fútbol español, pero que no competía desde hacía seis meses cuando Universitario de Deportes lo contactó.
Además, al llegar a un acuerdo con el cuadro merengue, solicitó un permiso para incorporarse tarde a la pretemporada debido a un compromiso laboral pendiente. Sin ritmo y arribando a Lima recién el 22 de enero, cuando los trabajos de acondicionamiento físico y futbolístico ya estaban terminando, era previsible que le costara el doble ponerse a la par de sus compañeros.
Las preguntas caen por sí solas: ¿no era demasiado riesgo contratar a un delantero sin ritmo y que no iba a hacer pretemporada? ¿Qué motivó a Javier Rabanal a pedir su fichaje y a Álvaro Barco a aprobarlo?

Las respuestas aún no aparecen, ni como hipótesis desde afuera ni —lo que sería más importante— como una realidad desde adentro del club.
El otrora jugador del Rayo Vallecano B, ha participado en apenas 105 minutos en lo que va del año en partidos oficiales de Universitario de Deportes, sin marcar, asistir ni intervenir en acciones de peligro relevantes. Como si fuera poco, no ha estado disponible en más de la mitad de los encuentros debido a una lesión muscular que lo marginó de varias convocatorias.
Anoche, ante Coquimbo Unido por la fecha 2 de la fase de grupos de la Copa Libertadores, Javier Rabanal decidió alinearlo como titular por primera vez en el año. El resultado fue el previsible según los antecedentes: un rendimiento muy pobre, intrascendente en cada intervención, impreciso en las descargas y sin poder explotar lo que se suponía era su principal virtud, la capacidad de fricción. El delantero perdió la mayoría de los duelos que intentó y fue sustituido a los 60 minutos en medio de la desaprobación colectiva del público.

Se rumorea que no continuará para el Clausura y, a la luz de lo mostrado, parece una decisión lógica. Su paso se ha convertido en un gasto más que en un aporte para un club que, en los últimos años, ha fallado reiteradamente en la búsqueda de un ‘9’ extranjero capaz de marcar la diferencia.
