Franco Mastantuono vivió una noche especial en el Santiago Bernabéu. El argentino marcó su primer gol en la Champions League —y el primero también en el estadio del Real Madrid— en la goleada 6-1 sobre el Mónaco, fue ovacionado por el público y dejó una frase que recorrió España y Argentina: “No somos ningunos boludos, sabemos las cosas que hacemos mal”.
Con apenas 18 años, Mastantuono no solo respondió dentro de la cancha, sino también fuera. Tras un partido destacado, habló con firmeza en rueda de prensa y frenó a un periodista español cuando le señalaron errores colectivos. Lejos de esquivar el tema, fue directo y maduro, en una muestra de personalidad que sorprendió a más de uno.
El gol tuvo un valor especial. Fue su estreno goleador en la Champions y llegó en el Bernabéu, un escenario que pesa incluso para figuras consagradas. Además, lo convirtió en uno de los futbolistas más jóvenes en marcar en la competencia, solo por detrás de Lionel Messi. Un dato fuerte, aunque el propio Franco se encargó de bajar cualquier comparación.
“No me creo ni que soy Messi… nunca voy a ser Messi. Y tampoco me creo que soy la peor compra del Real Madrid”, explicó con naturalidad. Una frase que resume el camino que viene transitando desde chico: elogios desmedidos, críticas duras y una exposición constante que aprendió a manejar.
Mastantuono llegó al Real Madrid con apenas 18 años y un traspaso millonario que lo puso bajo la lupa desde el primer día. En el camino, tuvo protagonismo, sufrió una pubalgia que lo dejó afuera durante varias semanas y perdió terreno cuando otros jugadores se afirmaron en su posición. Aun así, nunca se escondió.
Ante el Mónaco volvió a mostrarse activo, participativo y decisivo. El gol fue el premio a una actuación sólida y, sobre todo, un empujón anímico. “El gol me ayudó mucho para la confianza”, reconoció después, dejando en claro cuánto necesitaba ese momento.
También habló del peso de las críticas. “Las entiendo”, dijo. Y agregó que desde chico convivió con opiniones extremas sobre su carrera. Lejos de enojarse, eligió mostrarse sereno, convencido de quién es y de lo que todavía puede dar.
En una noche redonda para el Real Madrid, Mastantuono no solo celebró un gol. Dio un paso adelante. En la cancha, con fútbol. Y afuera, con carácter.
