Clásico Betsson sin respuestas: Boca Juniors quedó en deuda y la paciencia se acorta

El 0-0 ante Racing Club dejó más dudas que certezas: sin una idea clara y sostenido por Agustín Marchesín, el equipo volvió a escuchar murmullos en la Bombonera.
Claudio Ubeda seguirá dirigiendo a Boca en 2026 (Foto ALEJANDRO PAGNI / AFP)
Claudio Ubeda seguirá dirigiendo a Boca en 2026 (Foto ALEJANDRO PAGNI / AFP)

Los arranques de torneo, sobre todo después del verano o de las fiestas, suelen ser traicioneros. A muchos jugadores les cuesta ponerse en forma y el equipo se ve más pesado, menos dinámico que en la mitad del año. Entonces, cuando los resultados no acompañan en las primeras fechas, la etiqueta aparece rápido: “mal comienzo”.

Pero lo que le pasa a Boca Juniors después del empate sin goles con Racing Club no parece explicarse sólo por la falta de ritmo. Hay algo más profundo que un simple tema físico o de rodaje. Se perciben dudas en las decisiones y una ausente idea de juego, una búsqueda que todavía no encuentra el camino.

Boca intentó jugar el partido desde la intensidad, el roce y el empuje. El problema es que a Racing ese libreto no lo incomoda: está acostumbrado a ese tipo de duelos. El análisis más optimista dirá que al menos hubo actitud. Pero en el xeneize la actitud no puede ser un punto a favor, tiene que ser el piso mínimo.

Tampoco los cambios parecieron responder únicamente a la necesidad de ganar. Dieron la sensación de estar pensados más para neutralizar al rival que para potenciar lo propio. Un mediocampo con cuatro volantes de características muy similares, dos casi abocados a frenar las subidas de los laterales académicos, terminó restándole claridad y fluidez al equipo. Faltó asociación, pausa, verticalidad. Habrá que ver qué combinaciones funcionan mejor y quién potencia a quién, pero la actuación dejó mucho que desear.

Racing, en cambio, con un par de ingresos acertados en el segundo tiempo y su orden habitual, hizo lo necesario para merecer algo más. Tanto que obligó a Agustín Marchesín a convertirse en figura y sostener el empate.

El final fue un reflejo del clima: murmullos que bajaron desde las tribunas, silbidos, jugadores apuntados y un técnico cuya continuidad empieza a quedar bajo la lupa. Ya se mencionan nombres como posibles reemplazantes. En Boca, cuando el juego y los resultados no aparecen, la paciencia se agota rápido.