Bareiro, la nueva esperanza de gol en Boca

Debut soñado de Bareiro con Boca Juniors, el paraguayo anotó un doblete ante Gimnasia de Chivilcoy y es la nueva carta goleadora del Xeneize.
Foto: BocaJrsOficial cuenta en X

Adam Bareiro entendió rápido y desde que se puso la azul y oro se hizo cargo de la responsabilidad que tenía, tanto así que anoche supo facturar por duplicado. En apenas poco más de un tiempo el paraguayo pasó de un refuerzo de última hora a tener nombre propio en el 2-0 ante Gimnasia de Chivilcoy por Copa Argentina.

Boca necesitaba un “9” que esté dentro del área. Y Bareiro supo eso desde el principio. Primero, con la jugada que llegó por la izquierda y luego centro al corazón del área para que con un cabezazo quirúrgico contra el palo, tal cual lo indica el "manual del centrodelantero", haga lo que sabe hacer. Simple, sin vueltas, con la efectividad que se requiere en estos casos.

En datos, con River disputó 16 partidos y no pudo gritar ni un solo gol. En Salta, con la camiseta de Boca, tardó menos de una hora en romper la red dos veces. Fútbol, confianza y contexto. Porque en el Xeneize el panorama para los delanteros era complejo: Cavani dosificando cargas, Merentiel irregular y Milton Giménez lesionado. La puerta estaba entreabierta. Bareiro la empujó.

Y metió condimento. Tras su primer gol, celebró al estilo del Topo Gigio, el gesto eterno de Juan Román Riquelme. No fue casualidad. Después lo explicó sin vueltas: le dedicó los tantos a Riquelme por la confianza y las charlas previas a su llegada.

El DT de Boca, Claudio Úbeda, también tuvo elogios para Bareiro. Lo definió como un “9 distinto” a los que tenía: fuerte para aguantar, inteligente para descargar y obsesivo con quedarse dentro del área. En sencillo: un delantero que fija centrales y ataca cada centro como si fuera el último.

Claro, el rival era de otra categoría y eso también entra en el análisis. Pero en Boca nadie regala goles, y menos un debut así. Bareiro hizo lo que tenía que hacer: competir, mostrarse y meter presión. Ahora el dilema es del entrenador.

A los 29 años, el paraguayo sabe que no está para promesas sino para impacto inmediato. Su estreno fue eso: impacto. Dos goles, un festejo con historia y una sensación en el hincha Xeneize de haber encontrado a ese “9” con hambre que tanto esperaba.

Boca se ilusiona y espera finalmente salir de la sequía de títulos de los últimos años. ¿Será que Bareiro puede darle eso a su hinchada? El tiempo lo dirá, por lo pronto hoy sigue festejando su debut con doblete incluido y al estilo del Topo Gigio.