¡EL MINEIRAZO DE LA FRANJA! La noche en que la UC puso de 'cabeza' a la historia en Belo Horizonte

Tuvieron que pasar 18 partidos y décadas de frustraciones para que un club de nuestro país lograra lo imposible: asaltar el templo de Cruzeiro.
Foto de: DOUGLAS MAGNO / AFP / TT.

Celebran Los Cruzados y el fútbol chileno, porque lo que vivimos anoche en el Mineirão no fue un partido de fútbol: fue una gesta heroica que vamos a heredar de generación en generación. Olvídense de los fantasmas, olvídense de las estadísticas que daban por muertos a Los Cruzados antes de que se bajaran del avión. La Universidad Católica no solo le ganó a Cruzeiro; la Católica fue a Brasil a escribir la página más gloriosa de un equipo chileno en tierras "cabulosas".

Tuvieron que pasar 18 partidos y décadas de frustraciones para que un club de nuestro país lograra lo imposible: asaltar el templo de Cruzeiro. Y la forma en que se hizo, señores, es para que Garnero se gane una estatua en la entrada del nuevo Claro Arena.

Aquí les dejo el análisis rápido y al hueso de este milagro en el Mineirão.

Un "Toro" que sacudió los postes y un Giani que no perdonó

El primer tiempo fue un ejercicio de resistencia pura, pero lo que pasó en el área de Cruzeiro fue de locos. Fernando Zampedri demostró por qué es una leyenda. Metió un cabezazo letal que impactó dos veces en los postes, en el córner anterior al gol que abrió todo. El estadio quedó en silencio, como intuyendo lo que se les venía.

Inmediatamente después del doble impacto del Toro, apareció Justo Giani. Con esa hambre que lo caracteriza —esa que te hace dudar si realmente no nació en San Carlos—, metió la testa al más puro estilo de Milovan Mirosevic y la mandó a guardar: balón imposible para el arquero Matheus Cunha. Fue un mazazo al ego de un Cruzeiro que no entendía cómo un equipo chileno les estaba perdiendo el respeto en su propia cara.

La palomita del destino: Jimmy Martínez en el 94'

Si el gol de Giani fue un golpe, lo del minuto 94 fue el KO definitivo. Cruzeiro se le vino encima a Católica, incluso llegando al empate luego de un dudoso penalcito: cobrable, pero al revés no se cobraba por ningún motivo. Pero la UC aguantó como un bloque de granito. Y cuando el empate parecía el negocio redondo, gracias también al impulso extra que le dio una dinámica llena de fútbol en el mediocampo, apareció la magia: Johan Valencia metió un centro que no fue un centro, fue un poema tallado a mano. Sublime.

Y ahí, suspendido en el aire de Belo Horizonte, apareció Jimmy Martínez. Con una "palomita" de esas que ya no se ven, de esas que se gritan con el alma desgarrada, puso el 2-1 y puso de cabeza a un bicampeón de América. El Mineirão era un funeral y el sector de los Cruzados era una fiesta que se escuchaba hasta Santiago.

El "Grupo de la Muerte" vuelve a la vida

Este triunfo no son solo tres puntos: es la resurrección total. Después del trago amargo contra Boca en casa, la UC recuperó los puntos perdidos con intereses. En el grupo de la muerte, la Franja hoy respira, camina y mete miedo.

  • La clave: La jerarquía aérea. Ganarle a los brasileños por arriba es como ganarle a un tiburón en el agua. La UC lo hizo dos veces (tres, si contamos el cabezazo de Zampedri).
  • Lo que viene: Habrá que morderse las uñas hasta el jueves 29 de abril. La próxima parada es Guayaquil contra un Barcelona SC que llega colista con 0 puntos. Es la oportunidad de oro: si la UC gana en Ecuador, no sólo comienza a "asegurar" ese play-off de Sudamericana, sino que se mete de lleno a pelear los octavos de la Libertadores.

Señores, hoy se celebra con la frente en alto. La UC hizo patria, rompió un maleficio de 18 partidos y nos recordó que, en la Copa, la camiseta de la Franja pesa y pesa mucho, y más importante aún, que los equipos chilenos si pueden competir de igual a igual, si se lo proponen.

¿Es este el triunfo más importante de la UC en el extranjero en la última década? ¿Creen que con este nivel el paso a octavos ya es una realidad o hay que ser cautos en Ecuador?

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