Cienciano vuelve a mirar a Brasil, pero esta vez no hay margen para la nostalgia. Este jueves, el cuadro cusqueño recibe a Botafogo por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, con una misión muy clara: sacar ventaja en el Garcilaso y viajar a Río con la serie abierta.

El equipo de Horacio Melgarejo llega golpeado por una ausencia importante. Carlos Garcés, héroe de la clasificación ante Lanús con dos goles en el 4-0, no podrá jugar por acumulación de tarjetas amarillas. Es una baja pesada, porque el ecuatoriano es una de las principales referencias ofensivas de Cienciano. Al menos, Alejandro Hohberg aparece como una carta capaz de asumir mayor protagonismo.
Y si hay un argumento para creer, está en Cusco. Cienciano venció 1-0 a Atlético Mineiro en esta edición y también goleó 4-0 a Lanús para remontar una serie que parecía cuesta arriba. La altura, además, vuelve a ser un factor que Botafogo deberá administrar. Incluso los medios brasileños destacan los 3.400 metros de Cusco y el desafío físico que representa.

El historial también invita a creer: Cienciano registra dos triunfos, tres empates y una derrota frente a clubes brasileños. Botafogo, eso sí, llega con la mejor campaña general de la fase de grupos y cerrará la serie en casa.
Por eso, este partido también exige inteligencia. Cienciano no necesita resolverlo todo mañana, pero sí dejar una ventaja que haga pensar a Botafogo. En Cusco, la primera página de esta historia puede escribirse a favor del Perú.
