El anhelo inicial de Jean Ferrari, director general de fútbol de la Federación Peruana de Fútbol, tenía nombre y apellido: Tite. El ex seleccionador de Brasil era el perfil ideal para comandar el nuevo proceso de la Blanquirroja, pero su respuesta, cordial aunque negativa, obligó a replantear el camino.
Con ese escenario, el foco se trasladó hacia Gustavo Álvarez. El técnico argentino reunía condiciones que seducían en la Videna: un entrenador estudioso, conocedor del medio local y con experiencia reciente en clubes peruanos. Sin embargo, surgió una duda clave que frenó su candidatura: si contaba con la espalda suficiente para asumir un desafío de esta magnitud. Su capacidad no estaba en discusión, pero sí su manejo de un vestuario complejo como el de la selección. Además, el interés de Millonarios terminó de sembrar incertidumbre sobre su disponibilidad.
En ese contexto volvió a escena un nombre que nunca dejó de generar consenso: Mano Menezes. El ex seleccionador brasileño reapareció como una alternativa sólida, no solo por sus virtudes tácticas —respaldadas por muy buenas campañas en los principales clubes de Brasil— sino también por su liderazgo y experiencia en procesos de alta exigencia. En la interna de la FPF confían en que Menezes puede convencer al futbolista peruano y darle sustento a un proyecto integral.
La idea va más allá de la selección mayor. Mano llegaría con la misión de sentar las bases de un cambio estructural urgente en los representativos nacionales, en todas sus categorías. La gran incógnita pasa por su capacidad de adaptarse a la austeridad del fútbol peruano y a la limitada amplitud de talentos disponibles.
Quienes lo conocen destacan su manejo de grupo. Eric Noriega, quien fue dirigido por Menezes en Grêmio, elogió públicamente su conocimiento del juego y su capacidad para motivar. “El profe es un bravo”, afirmó el exjugador de Alianza Lima al conocerse la noticia.
Esta tarde, en la Videna, comenzará formalmente una nueva etapa. Mano Menezes tendrá la responsabilidad de transformar una idea en un proyecto real, en un fútbol que necesita más que promesas: necesita dirección.
