El dinero no siempre compra la felicidad, y el fútbol ha dado muchos ejemplos de ello como en la última noche del jueves cuando el Club Atlético Lanús, un equipo modesto de Buenos Aires pero muy bien estructurado, se impuso en la Recopa ante Flamengo: el gigante millonario de Sudamérica, el club brasileño con más hinchada, con una plantilla de jugadores de aproximadamente en 260 millones de dólares, valor cinco veces mayor que el de su verdugo en el Maracaná.
Esta comparación también recae sobre los dos grandes monstruos de Argentina, River Plate y Boca Juniors, quienes buscan desesperadamente volver a ganar algo importante. El valor de mercado del Millonario se estima en 145 millones de dólares, mientras que el plantel de Boca se calcula en 108 millones de dólares. Los clásicos rivales argentinos, pese a sus grandes inversiones y los aportes de su inmensa masa de socios, no ganan un título internacional desde el 2019 en el caso de River, y el 2008 si hablamos del xeneize. Mientras que Lanús, apoyado por sus 44 mil socios, celebró en los últimos tres meses la Sudamericana 2025 y la Recopa 2026, algo que la billetera de otros no logra conseguir.
Para llegar al éxito actual, Lanús supo salir de un verdadero hoyo donde pudo terminar enterrado cuando descendió a la categoría Primera C en 1978, cuatro años después subió a la B y en 1992 ascendió a la máxima división para iniciar la reconstrucción institucional, enfocados en la formación y venta de canteranos, y el levantamiento del polideportivo “Lorenzo Francisco D’Angelo” que cuenta en sus 27 hectáreas con 10 campos de fútbol, canchas de tenis, pistas de atletismo, etc.
Lanús ya tiene un nombre ganado en Conmebol, la chapa de equipo chico se la quitó con sus 4 títulos internacionales, sin embargo, ahora van por más y tienen la oportunidad de cobrarse una gran revancha, la final perdida de la Copa Libertadores en el 2017 frente a Gremio. El granate está clasificado a la Libertadores 2026 a la espera de rivales en el sorteo del 19 de marzo, saben que es su momento en el club de barrio más grande del mundo para conquistar el ansiado trofeo esquivo, hasta ahora.
