Durante gran parte de la era de los torneos cortos en la Liga MX, iniciada en 1996, los bicampeonatos fueron considerados una hazaña excepcional. Entre 1996 y 2020, solo dos equipos lograron conquistar títulos consecutivos.
Pumas de la UNAM y León, ambos curiosamente identificados con el símbolo del felino. Esto reforzó la percepción de que hilar campeonatos en torneos de seis meses era casi imposible debido a la alta competitividad, los constantes cambios de plantel y la presión de la Liguilla.
Pumas fue el primer club en lograrlo, al coronarse con Hugo Sánchez en el banquillo, ganando el Clausura 2004 y posteriormente en el Apertura 2004. Su éxito se basó en un plantel equilibrado, experiencia en fases finales y una notable capacidad para competir bajo presión.
Diez años después, León repitió la hazaña en la temporada 2013-2014, de la mano de Gustavo Matosas. La continuidad del proyecto, un mediocampo de alto nivel y refuerzos estratégicos como Mauro Boselli y Rafael Márquez fueron claves para consolidar uno de los equipos más vistosos de la década.
A partir de 2021, el panorama cambió de forma significativa. Atlas rompió una sequía de más de 70 años al lograr el bicampeonato en la temporada 2021-2022, demostrando que la estabilidad defensiva y un proyecto bien trabajado podían competir contra clubes históricamente dominantes.
Posteriormente, América elevó el listón al conquistar el bicampeonato en el Apertura 2023 y Clausura 2024, y convertirse en el primer tricampeón de la era de torneos cortos bajo la dirección de André Jardine.
Finalmente, Toluca, dirigido por Antonio Mohamed, se sumó a esta tendencia al dominar el Clausura y Apertura 2025, logrando su primer bicampeonato en torneos cortos.
Estos logros reflejan una nueva etapa en la Liga MX, donde la continuidad, la planificación y los proyectos sólidos han transformado lo que antes era una rareza en una meta alcanzable.
