Señores, hoy nos ponemos serios, hay días en que el fútbol parece tener un guion escrito por un enemigo. Lo que pasó anoche en La Cartuja no fue solo una eliminación; fue de esos partidos que te dejan rascándote la cabeza, tratando de entender en qué momento se fue la luz. Manuel Pellegrini, nuestro "Ingeniero", vivió probablemente su noche más amarga desde que aterrizó en Sevilla, y acá en Chile el eco de los bombos ya se empieza a sentir.
Todo pintaba para fiesta. El Betis ganaba 2-0 cómodamente, manejando los tiempos con esa jerarquía que Pellegrini le ha inyectado al equipo por años. Parecía que las semifinales de la Europa League estaban a la vuelta de la esquina. Pero el fútbol europeo tiene esa intensidad que, si parpadeas, te pasa por encima. Y el Betis no solo parpadeó, se quedó dormido.
La polémica que encendió la mecha
El descuento del Sporting Braga llegó con una cuota de drama que incendió las redes: Llorente, desmayado en el área, y los portugueses aprovechando el caos para marcar. Fue el inicio del fin. A partir de ahí, vimos algo poco habitual en los equipos de Don Manuel: una confusión total, una fragilidad defensiva que la prensa española no tardó en calificar de “ridícula”. El 2-4 final dolió, no solo por el resultado, sino por la sensación de un equipo que se derrumbó anímicamente.ente.
¿El momento más bajo?
El mismo Pellegrini, siempre tan parco y medido, no puso excusas. “Es mi momento más bajo de popularidad”, confesó con una honestidad que golpea. Los hinchas béticos, que hace nada lo tenían en un altar, pasaron de los aplausos a las pifias en 45 minutos. En España ya se habla de un “fin de ciclo” y, aunque el Ingeniero tiene contrato hasta 2027, la sensación térmica en los pasillos del Benito Villamarín bajó varios grados de golpe.
¿Y ahora qué pasa con La Roja?
Acá es donde la cosa se pone interesante para el hincha chileno. Mientras en Sevilla se agarran la cabeza, en Juan Pinto Durán más de alguno debe estar mirando el celular con otros ojos. El fracaso en Europa League acelera los rumores que siempre han estado ahí: ¿Es esta la señal que faltaba para que Pellegrini asuma el mando de La Roja?
Por ahora, al Betis le queda remarla hasta el final en LaLiga para no quedarse sin copas internacionales el próximo año. Pero queda claro que algo se rompió anoche. El Ingeniero está golpeado, la prensa le da con todo y el futuro, que ayer parecía escrito en piedra, hoy está más abierto que nunca.
¿Será este el capítulo final de Manuel en España o tendrá una última bala para revertir este "papelón"? Lo único claro es que en el fútbol, como en la vida, los créditos no son eternos, ni siquiera para los más grandes.
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