Liga MX consolida modelo sin descenso y abre paso a una liga de franquicias rumbo a 2026

(Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)

Tras la Asamblea de Dueños de la Liga MX, realizada este jueves, quedó algo más que una lista de acuerdos: hubo sensaciones encontradas sobre el rumbo que está tomando el fútbol mexicano. Entre decisiones administrativas y ajustes estructurales, se percibe una intención clara de priorizar la estabilidad y el control, incluso si eso implica alejarse de algunas de las dinámicas tradicionales del deporte.

Uno de los temas que más pesa es la continuidad del sistema sin ascenso ni descenso, vigente desde 2020. Para muchos, esta medida ha ofrecido cierta certidumbre a los clubes; para otros, ha significado la pérdida de esa emoción que nacía de jugarse la permanencia o luchar por subir de categoría. La posible eliminación de la multa por cociente refuerza esa sensación de que el rendimiento deportivo ya no tiene las mismas consecuencias que antes.

En este contexto, el regreso del Atlante a la Primera División despierta una mezcla de nostalgia y cuestionamientos. Es difícil no sentir algo especial por la vuelta de un club con tanta historia, que llevaba más de una década lejos del máximo circuito. Sin embargo, también es inevitable notar que su retorno no se dio en la cancha, sino en una mesa de decisiones, lo que refleja el modelo actual.

Mientras tanto, la Liga de Expansión sigue en un terreno incierto, donde el sueño del ascenso permanece detenido. Para jugadores, cuerpos técnicos y aficiones, esa pausa no es menor.

Al final, lo que deja esta asamblea es la imagen de una liga que busca ordenarse y fortalecerse desde lo institucional, pero que también enfrenta el reto de no perder la esencia competitiva que le da vida. Encontrar ese equilibrio será clave en los próximos años.