¡A mano limpia! El Show del "Mono" Sánchez que corona a Coquimbo Supercampeón en una final de dientes apretados

El arquero de Coquimbo Unido protagonizó una de las definiciones más insólitas de todos los tiempos en suelo chileno: atajó sin guantes.
Foto: Sebastian Cisternas - Photosport

La historia la escriben los cuerdos, pero las leyendas las forjan los locos. En una noche que parecía destinada al olvido por un trámite cerrado y excesivamente táctico, Diego "Mono" Sánchez decidió convertirse en inmortal. El arquero de Coquimbo Unido protagonizó una de las definiciones más insólitas de todos los tiempos: atajó sin guantes, a piel descubierta, para romper el 0-0 y entregarle la Supercopa de Chile 2026 al cuadro Pirata frente a una incrédula Universidad Católica.

Fue el broche de oro surrealista para una final que, durante 90 minutos, fue una guerra táctica entre Garnero y Caputto.

La "Jaula" Táctica que asfixió el espectáculo

Antes de los flashes finales, el partido se jugó —y se empató— en la pizarra. El 0-0 no fue casualidad, sino la consecuencia de un plan maestro de neutralización ejecutado por Hernán Caputto y sufrido por Daniel Garnero.

  • El "Bloque Bajo" Anti-Montes: Coquimbo aprendió la lección de semifinales. Caputto entendió que jugar golpe a golpe contra la velocidad de Clemente Montes era un suicidio. Por eso, ordenó un repliegue intensivo: la defensa pirata se paró 15 metros más atrás de lo habitual, negando cualquier espacio a la espalda. Sin campo para correr, Montes se diluyó y la UC perdió su principal arma de ruptura.
  • La Soledad del "Toro": El gran sacrificado de la noche fue Fernando Zampedri. La UC tuvo la posesión (cercana al 65%), pero fue horizontal e inofensiva. Los centrales de Coquimbo escalonaron las marcas perfectamente. Zampedri tocó menos de 10 balones en zonas de peligro, desconectado totalmente de Palavecino o Giani, que nunca pudieron filtrar un pase entre la doble línea de cuatro rival.
  • Mediocampo de Trinchera: La batalla real estuvo en el círculo central. Coquimbo pobló la zona media para cortar los circuitos de creación de la UC. Cada vez que Palavecino recibía, tenía dos marcas encima. Esto obligó a la Católica a abusar del centro frontal, facilitando la tarea de los defensores aurinegros que se hicieron fuertes en el juego aéreo.
  • Pánico al Error: El segundo tiempo fue un "pacto de no agresión" táctico. Con el cansancio acumulado, ambos equipos priorizaron el orden sobre la audacia. Los laterales de la UC, dejaron de pasar la mitad de cancha por miedo a una contra de Lucas Pratto, quien, a pesar de estar muy solo, se las arregló para aguantar balones y dar oxígeno a su equipo.

La genialidad del "Mono"

Cuando la rigidez táctica agotó el tiempo reglamentario, el fútbol le dio paso a la psicología. Y ahí, en el caos de los penales, Diego Sánchez rompió todos los esquemas.

  • El Factor Psicológico: Sánchez no solo atajó, desestabilizó. Al quitarse los guantes frente a los pateadores, les envió un mensaje de confianza desmedida y locura. Transformó una desventaja técnica (menor agarre y amortiguación) en una ventaja mental abrumadora.
  • Manos de Acero: La tapada a Eugenio Mena fue el peak de la noche. Aguantó hasta el último segundo y metió la mano desnuda ante un disparo debil. Ese instante rompió la moral de la UC y le dio a Coquimbo la energía necesaria para levantar la copa.

8-7 fue el resultado final de esta histórica tanda de penales.

Ganó el orden de Caputto en los 90, pero la copa la levantó la locura de Sánchez en el momento de la verdad. ¿Crees que la UC fue incapaz de romper el cerrojo o mérito total de Coquimbo?

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