En el fútbol de alta competencia, parar unos días suele ser un alivio; pero en exceso, se transforma en un veneno silencioso. Universidad Católica vive por estas semanas una anomalía de calendario que tiene a Daniel Garnero haciendo malabares: entre eliminaciones tempranas, parones de selección y problemas climáticos, la Franja completará una racha insólita de apenas dos partidos oficiales disputados en 44 días.
La seguidilla de hechos parece de novela. El último duelo de los cruzados por la Liga de Primera fue el lejano 12 de septiembre, en el triunfo 3-2 sobre Palestino en La Cisterna. Desde ahí, el vacío: la prematura despedida en Copa Chile a manos de Unión La Calera (23 y 26 de septiembre) dejó al equipo con un solo frente, y cuando tocaba saltar a la cancha ante Audax Italiano por la fecha 24, el aluvión que azotó a Las Condes obligó a suspender el compromiso en el Claro Arena.

El resultado es un parón de más de un mes sin competir por los puntos en el certamen local, considerando que la UC recién volverá a vestirse de corto el próximo 25 de octubre frente a los cementeros de La Calera.
Alivio en la enfermería, alarma en la cancha
Visto desde la perspectiva médica, el receso forzado cayó como un regalo del cielo. Garnero tuvo margen de sobra para vaciar la enfermería, recuperar a varios futbolistas que venían entre algodones y ajustar conceptos tácticos sin el estrés del desgaste semanal.
Sin embargo, el costo deportivo de quedarse sin rodaje puede ser carísimo:
- Pérdida de 'timing' competitivo: El ritmo de juego real no se replica en las prácticas de San Carlos. Entrar frío a definir un torneo ante rivales que vienen con el pulso acelerado suele pagarse caro en la toma de decisiones.
- Presión al límite por el Chile 2: Mientras Católica miraba la tabla desde el sofá, la U aplastó 6-0 a Ñublense, le sacó tres puntos de ventaja en el segundo casillero y estiró su diferencia de gol a +22 frente al +17 de la Franja.
- El nudo de la reprogramación: La dirigencia de Cruzados se puso firme y descartó salir del Claro Arena para recibir a los itálicos. Como las calles aledañas siguen en recuperación tras el alud, el choque pendiente apunta a jugarse recién en la fecha FIFA de noviembre, sobrecargando el fixture en la recta definitoria.
Tener piernas frescas es una ventaja incuestionable, pero cortar la inercia ganadora a pocas fechas del cierre es una ruleta rusa. Garnero tendrá la misión de demostrar en La Calera si este parón fue un bálsamo reparador o un freno de mano letal para sus aspiraciones.
¿Recuperará el Chile 2?¿Podrá luchar hasta el final el campeonato a Colo Colo? Sólo el tiempo dirá si este parón fue una bendición, o una maldición para Los Cruzados.
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