Menos fútbol, más camiseta: El Colo Colo más pragmático no enamora, pero avisa que peleará el título.

Los tres puntos viajan a Macul, pero las forma no convencen, aún así, Colo Colo es líder de la liga junto a Huachipato.
Creditos: Cuenta oficial de Colo Colo en Instagram (@colocolooficial)

Seamos sinceros y hablemos de fútbol sin tanto adorno. Si viste el partido de este fin de semana en Rancagua, seguramente te quedaste con la misma sensación de siempre. Colo Colo fue a El Teniente, hizo la tarea y se trajo un triunfo ajustadísimo por 1-0 ante O'Higgins. Los tres puntos viajan a Macul, pero la forma en que se consiguen sigue dejando un mar de dudas.

A estas alturas, lo del Cacique ya parece un modelo de negocio: jugar al límite, no brillar, pero terminar cobrando en la caja.

El peso de la historia (y la cabeza en otra parte)

Hay que poner las cosas en contexto. O'Higgins entró a la cancha con un ojo en la pelota y el otro en el pasaje a Brasil para su revancha por Copa Libertadores. Esa desconexión del "Capo de Provincia" le facilitó un poco las cosas a un Colo Colo que, de todas formas, tuvo que transpirar sangre.

El único grito de la tarde llegó por obra de Claudio Aquino a los 55 minutos. A partir de ahí, vimos la película que ya nos sabemos de memoria: el equipo se repliega, sufre los embates del rival en los minutos finales (como bien lo refleja el empuje celeste en el cierre del partido) y termina ganando "a lo guapo".

Un Vidal distinto: El arquitecto silencioso

Si hay algo que rescatar desde la pizarra, es el rol de Arturo Vidal. Acostumbrados a verlo pisar las dos áreas y robarse la película, en Rancagua vimos a un Vidal en su versión más madura y táctica.

Jugó prácticamente de líbero, metido entre los dos centrales, ordenando la salida y sin afanes de figurar en el ataque. Fue un partido de overol para el "King": jugó simple, a un toque y netamente en función del equipo. Cuando un jugador de su jerarquía entiende que el físico ya no da para correr toda la cancha y decide aportar desde el orden, el equipo entero respira de otra forma.

¿Alcanza con la chapa?

Aquí es donde entra el debate de fondo. Colo Colo no deslumbra. No te pasa por encima ni te llena la canasta. Hoy por hoy, el Cacique está ganando por el peso de la camiseta, por la jerarquía individual en momentos clave y porque sabe sufrir hasta el minuto 90.

No nos mintamos, a los hinchas de paladar negro esto no les gusta nada. Pero la tabla de posiciones no entiende de méritos artísticos. Si Colo Colo sigue abrazado a este pragmatismo, sacando triunfos apretados de visita y ganando los partidos que hay que ganar, te firmo ahora mismo que va a estar peleando el título a fin de año.

La gran pregunta es: ¿Le alcanzará este vuelo para cuando toque enfrentar a los que de verdad te exigen el 100%?


¿Qué opinas? ¿Prefieres jugar bien y empatar, o ganar sufriendo y sumar de a tres?

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