O'Higgins desnudó a una UC sin libreto: Cuando empujar a lo guapo no alcanza para ganar

Foto: Cuenta oficial de O'Higgins FC en X.com (@OHigginsoficial)

Señores, a veces hace bien un remezón para no perder el norte. Lo que vimos de Universidad Católica en su visita a Rancagua nos dejó a varios llenos de dudas. Y digamos las cosas como son: este fue, con bastante seguridad, el peor partido de la Franja en los últimos meses.

En primer lugar, hay que ser justos y sacarse el sombrero con O'Higgins. El "Capo de Provincia" está peleando a muerte su cupo para meterse a la fase de grupos de la Copa Libertadores, pero nos demostró que no por eso van a mirar en menos el torneo local. Salieron a hacer su negocio, ordenados y se quedaron con un 1-0 que expuso varias costuras en el funcionamiento cruzado. El mejor ensayo general para su visita a Colombia.

¿Qué le pasó a la UC? Faltó una barbaridad de profundidad. El equipo careció de ese cambio de ritmo que rompe líneas. Y aquí hay un punto clave que no podemos dejar pasar: la ausencia de Daniel Garnero por suspensión pesó una tonelada. Se notó a leguas que al comando técnico le costó un mundo tomar decisiones en caliente. Faltó esa lectura rápida y el golpe de timón desde la banca para destrabar un partido que se había puesto feo.

En lo individual, hay que tocar un tema que preocupa, y es el bajón de Johan Valencia. El mediocampista está lejísimos de esa versión descomunal que nos mostró el año pasado. El único gol del partido es el reflejo perfecto de su momento: pierde una pelota insólita, sin estar bajo una presión asfixiante y en un contexto de creación de juego demasiado simple. Un error no forzado que en el fútbol de primera te cuesta los tres puntos.

Ojo, tampoco es que la Católica haya sido un desastre de principio a fin. En el segundo tiempo el equipo se fue encima a puro empuje y, como se vio en el trámite del complemento, arrinconó a los celestes y no estuvo lejos de rasguñar el empate. Pero seamos sinceros, a este equipo no le basta con jugar a los empujones. El modelo de juego, efectivo y dominante, al que nos tiene acostumbrados brilló por su ausencia.

Un tropezón duro que deja varias tareas pendientes en San Carlos para no ceder terreno.

Lo mejor de todo es que solamente está a dos puntos del líder de la tabla, Colo Colo, que sigue mostrando dudas en su funcionamiento. Por lo que a pesar de la dura derrota, y el cachetazo en frío que significó O'Higgins, no hay desesperación, es más, hay confianza, ya que difícilmente volverá el conjunto cruzado a mostrar un rendimiento tan irregular en el medio local.

¿Qué opinan ustedes, señores? ¿Lo del cuerpo técnico sin Garnero fue solo un mal día o les falta muñeca para leer los partidos difíciles?

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