No alcanzó con ser más en el juego. Boca fue superior durante varios pasajes, pero no logró vencer y terminó con bronca por el empate ante San Lorenzo. El resultado vuelve a encender una señal de alerta en la Bombonera: el Xeneize acumula cuatro empates seguidos como local, dos 0-0, dos 1-1, y apenas sumó 10 de los últimos 18 puntos en su cancha. Para un equipo que apunta a pelear el campeonato, es un balance claramente corto.
La decisión de Claudio Úbeda volvió a generar fastidio en el hincha. El entrenador hizo su único cambio recién a los 91 minutos, cuando reemplazó a Bareiro por Zufiaurre, y la Bombonera no se lo dejó pasar. El enojo del público tuvo varios motivos: apenas una variante en todo el partido, la sensación de conformarse con el empate y, sobre todo, la falta de un nueve de área. La última jugada fue casi una postal de ese problema: Merentiel tiró el centro final y no había nadie para empujarlo.

Con Tomás Aranda como eje creativo, Boca mostró por momentos su mejor cara desde el arranque. El juvenil se hizo cargo del juego y generó la situación más clara de la noche: dejó en el camino a su marca con un gran amague y habilitó a Adam Bareiro, cuyo remate terminó reventando el travesaño. En medio de un funcionamiento colectivo irregular, el pibe volvió a ser el único capaz de inventar algo distinto.
La falta de reacción desde el banco se notó todavía más cuando se miró lo que hizo el rival. Damián Ayude movió piezas en San Lorenzo y mandó a la cancha a Gregorio Rodríguez, que pocos minutos después logró conectar un centro desde la izquierda del uruguayo Mathías de Ritis y, con esa jugada, encender todas las alarmas al marcar el empate.
La semana que viene se realizará el sorteo de la Copa Libertadores y aquel clima de optimismo que había dejado la victoria ante Lanús parece haber durado poco. En la Ribera vuelve a instalarse una sensación incómoda: la de que el equipo necesita un cambio de rumbo. La llegada de un entrenador de peso empieza a sonar cada vez más como una urgencia en La Boca.
