Boca Juniors dejó pasar otra chance en casa y la Bombonera habló

El 1-1 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza volvió a exponer las limitaciones de Boca como local: poco juego, bronca en las tribunas y un clima que empieza a pedir cambios en La Bombonera.
Miguel Merentiel autor del empate. Foto: Cuenta X @BocaJrsOficial

Boca Juniors llegó a la octava fecha del Torneo Apertura con la presión encima. Con un partido todavía pendiente por la postergación ante Lanús, reprogramado por la disputa de la Recopa Sudamericana frente a Flamengo, el margen para seguir dejando puntos era mínimo. Sin embargo, en La Bombonera volvió a fallar: apenas empató 1-1 frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

La visita golpeó primero con un gol de Luciano Paredes y obligó a Boca a correr de atrás durante buena parte de la noche. Recién con la aparición de Miguel Merentiel el local pudo llegar al empate. Para el equipo mendocino, que todavía se acomoda a la categoría tras el ascenso, el punto tuvo sabor a hazaña.

Del lado xeneize quedó bronca y desilusión. Arrancar perdiendo ante un rival recién ascendido encendió aún más el malestar de la gente, que esta vez apuntó sin vueltas contra el entrenador. El recuerdo del clásico ganado la temporada pasada ya parece lejano y la gestión de Úbeda sigue en deuda. En las tribunas se respiraba una sensación común: el rival ofrecía poco, pero Boca nunca logró imponer su peso.

La clave del partido estuvo en la solidez defensiva de Gimnasia, que le cerró todos los caminos al local. En el complemento el guion se repitió: Boca manejó la pelota y el territorio, pero sin profundidad ni sorpresa, mientras que la visita fue más punzante cuando encontró espacios para salir de contra. El orden táctico terminó premiando al conjunto mendocino, que se llevó un punto valioso y dejó al local con un sabor amargo por no poder romper el cerrojo.

Más allá del empuje y de haber arrinconado al rival en la segunda mitad, Boca estaba obligado a resolverlo desde la jerarquía individual. Y en ese contexto, la figura del entrenador vuelve a quedar en el centro de la escena, con cambios tardíos y con un respaldo que se desgasta partido a partido.

La temporada todavía es larga, pero el presente no aguanta tres empates consecutivos en casa. Una vez más, jugadores y cuerpo técnico se fueron silbados, en una señal que, a simple vista, parece pedir un cambio de rumbo.